martes, marzo 24
jueves, diciembre 11
Mara y los Monstruos
El Dr. Salcedo
Abrines se toma el bigote mientras examina a la niña. Sonriendo con mueca
amable pregunta más para sí mismo que para ella:
-. Entonces ¿Podés
crear monstruos? .-
Mara afirma
moviendo la cabeza, y señala un punto en el consultorio del psiquiatra, entre
la ventana y la biblioteca. Salcedo Abrines dirige hacia allí su vista y luego
mira a la pequeña.
-. ¿Allí hay uno?
.-
Mara sube y baja su
cabecita.
-. ¿Lo creaste ahora?
.-
“Sí”, dice de nuevo
ella con fastidio. El zángano diplomado se divierte.
-. ¿Lo creaste para
que me coma? .-
Mara continúa
asintiendo con la cabeza.
-. Y ¿por qué no me
come? .-
Pregunta la sonrisa
boba del escéptico especialista en psiquiatría infantil.
Mara se rasca una
piernita, se baja del sillón, camina hacia la puerta cerrada del consultorio y
golpea. Del lado de afuera abre su padre con mirada tensa. La madre detrás se
para y Mara le toma la mano y la conduce por el pasillo hacia la salida. El
padre vuelve la vista hacia el doctor, levanta las cejas preguntando.
El Dr. Salcedo
Abrines le guiña un ojo canchero y con un ademán le indica que se vaya, que
después lo llama.
El padre de Mara
camina ligero por el pasillo, aliviado, el nudo en la garganta afloja. Alcanza
a su mujer y su hijita en el estacionamiento. Suben al auto los tres, mientras
se alejan Mara se gira y mira por el parabrisas trasero hacia la ventana del
consultorio del doctor. Allí ve a su monstruo que con gesto adusto espera su orden. Con un
leve pestañear ella libera a la criatura.
El ruido del motor
y la distancia no dejan escuchar el grito desgarrador del Dr. Salcedo Abrines.
martes, septiembre 23
Néstor Candi, La Soledad de Los Cultos
Conocí a Néstor Candi en 1998, ya había tenido contacto con él previamente,
inclusive filmamos juntos una serie de documentales años antes, pero conocerlo,
en toda su dimensión, recién en 1998.
Vivía en un monoambiente de la Rua Vitorino, en el centro de Porto Alegre.
Tenía un amplio balcón dónde apoyado sobre la baranda se quedaba mirando el
horizonte, atrás de los edificios se alcanzaba a ver el Río Guaíba. Tenía un
enorme helecho que soltaba sus hojitas secas, tan leves que estaban sobre toda
superficie, previamente llena de libros. Tenía finalmente un equipito de música
doble casetera donde escuché por primera vez “You Must Believe in Spring” de
Bill Evans.
En aquel entonces trabajaba en la Universidad, creo que aún lo hace, Néstor
es esencialmente un maestro, enseña todo el tiempo, en cada charla. Sus clases
simplemente son extraordinarias, y sus alumnos lo recuerdan de esa manera, como
el profesor que a pesar de su magro salario ponía el alma en cada aula, educando
con pasión. La historia del arte podría ser tediosa para muchos, pero él bajaba
del pedestal a los grandes genios contándote anécdotas exageradas o inventadas
que te acercaban a ese mundo inalcanzable: “Entonces a Picasso le dio hambre y salió
en pantuflas a la calle, se tropezó con una señora, iba a insultarla porque
Pablo tenía un pésimo carácter, pero viendo la figura que formaban las frutas y
verduras desparramadas por el piso, se da cuenta de todo”…
Un gran maestro es primero un gran alumno, un estudioso. Recuerdo con la
admiración y el profundo agradecimiento con que hablaba de sus maestros, Nessi,
Elosegui, López Osórnio, Rex Gonzalez. ¿Cómo explicarle cuando insistía en la
continuidad de mi carrera que en mi facultad no había maestros, ni siquiera
buenos profesores?
Sobreviviente de aquella generación perseguida, secuestrada, torturada,
desaparecida, por lúcida, comprometida, valiente, educada, le costaba caminar
por los escombros de lo que alguna vez fue La Perla Cultural de América Latina.
Si no comenzó de joven con la literatura o las artes plásticas fue por un sentido
único de respeto y honradez. El arte es la sublimación de la especie humana, no
podía escribir o pintar sin antes saber, estudiar, comprender la historia
completa de esa expresión humana.
Entre su caótico escritorio lleno de notas, pude encontrar algunos dibujos
donde se destacaba una forma muy original de marcadas líneas abstractas que sin
embargo podían ser pájaro, pez, selva, sol y luna. Mezclaba las curvas formas
de Dios o la naturaleza con las del hombre, rectas. Sus primeros cuadros se
parecían más a pinturas rupestres de antiguas civilizaciones que a la
conjunción de sus admirados Klee; Kandinsky; Jacobsen… de contrastados y
fuertes colores, texturas, luces, y movimiento. Pero lo que se imponía siempre
era la forma. Entonces se lo dije, al pasar, como quien no quiere la cosa:
-.”Si tu fuerte es evidentemente la forma, ¿por qué no haces escultura? .-
Entonces él, que solía escucharme y valorar mi consejo a pesar de las abismales
diferencias de formación, comenzó a estudiar el tema. Porque ese es el
principio de todo, el estudio ¿no? Primero fue la cerámica, el barro, luego el metal.
Recuerdo las luces: Verlo pararse en medio de una vereda, mirando el suelo,
admirando alguna forma hecha por la casualidad. Despertándome temprano en la
mañana, trayéndome un café, ansioso por contarme su última idea, su último
descubrimiento: -. “Me acabo de dar cuenta de algo muy importante” .-
Recuerdo las sombras: El dolor y el resentimiento hacia el país, por el
exilio, por la violencia, por la persecución, por la brutalidad. El sufrimiento
de sentirse hermano del desposeído que no puede comprenderte por su ignorancia
e incomprendido por el que sabe pero se niega a aceptarte en su exclusivo club
social.
La soledad de los cultos.
La chatarra en sus manos caminaba hacia una forma de vuelo estático. Como
en un rompecabezas los pedazos desdeñados de metal ocupaban su lugar en el
mundo.
Luego las exposiciones, el reconocimiento. Las esculturas que estorbaban a
la hora de poner la mesa para la cena ahora viajaban en cajas embaladas como
piezas de arqueología. Así llegaron hasta aquí, donde mi profesor de dibujo de
primaria, convertido en mi vecino por esas cosas que solo la vida puede, las
vio y las transformó en muestra en el Museo Caraffa que merecidamente dirige.
Fue una alegría volver a ver al maestro, escucharlo ilustrar en cada
charla, conseguir aliados, planear futuros. Una alegría por su arte y porque
además es mi padre. Pero sobre todo por su enseñanza: “Lo más importante es la
obra, el legado que cada uno le deja al resto de la humanidad”.
Y aún no hablé de su poesía, no quedan
palabras, todas ya la ha ocupado.
Pablo Candi (Para Revista Desterrados) (02-08-2014)
miércoles, septiembre 4
El Fraude de Ezequiela Reta
Un cuento basado en hechos reales.
Conocí a Ezequiela Reta hace unos
tres años, en una reunión informal de un grupo de gente que como yo, había
visto un documental impresionante y necesitaba juntarse a debatir sobre lo que
vio y a decidir que hacer con esa información.
La primera reunión fue en un
departamento de Nueva Córdoba, desordenado, simpáticamente descuidado, como
cualquier otro departamento de estudiantes universitarios en la ciudad. Nos
recibió otra chica, algo desinteresada en el tema, que se me hacía la compañera
de casa, no tan de acuerdo con prestar el espacio común a este tipo de debates.
Ezequiela apareció por un pasillo, lo primero que se vio fue su sonrisa, su
entusiasmo, su paz interior, algo inquieta sin embargo. Era una chica flaca,
alta, de tez blanca y ojos claros, de mirada suave y hablar seguro, de estética
levemente desaliñada, onda “new hippie”. Se destacaba fácilmente del resto de
los participantes de la reunión, porque se explicaba mejor y se ponía en el
papel de líder naturalmente, sin imposiciones.
Después de esa primera reunión hubo
otras, en distintos lugares. La flaca siempre aparecía precedida por su sonrisa
y ese andar en paz, con el que camina quien viene del campo o de un pueblo
rodeado de campo. Su tiempo interior contrastaba con el embotellado ritmo de la
ciudad.
En aquellas reuniones no se avanzaba
mucho, eran demasiados temas, demasiados enfoques, demasiados egos chocando. El
no poder expresarse o no encontrar la claridad de conceptos y de acciones fue
diluyendo el número de miembros y haciendo las reuniones más informales hasta
transformarlas en meras tertulias de amigos, donde en lugar de hablar de amores
o de la facultad, se hablaba de energías alternativas, veganismo, y la lucha
contra el sistema.
Ezequiela era una mina abierta, que
sabía escuchar, te miraba fijamente cuando hablabas tratando de entender cada
palabra, asintiendo con la cabeza cuando coincidía en algún concepto,
ayudándote con algún término cuando te trababas intentando explicar algo.
Cuando le tocaba el turno de expresarse hacía siempre una síntesis citando
algunas cosas de lo que cada uno había dicho, le gustaba sacar conclusiones,
cerrar los temas, inducir acciones, no quedarse en la mera palabra. De cada uno
de nosotros, del pensamiento y la opinión de cada uno, aún de los más básicos
ella sacaba algo destacable, incorporaba los conceptos, alagaba al citarte: -. “Es
como dice Pablo, tenemos que tratar de ser más prácticos…” .- decía, por
ejemplo.
Ella y yo compartíamos en mayor
medida nuestras ideas y pensamientos sobre casi todo, y cuando no lo hacíamos,
nos quedábamos hasta muy tarde discutiendo amablemente hasta acercar
posiciones. Finalmente nos separábamos con la tranquilidad de saber que las
diferencias eran sobre detalles, pero que en lo principal, en lo importante,
estábamos esencialmente de acuerdo.
Nos empezamos a hacer amigos y a
compartir, además de toda nueva información sobre la línea abierta por aquel
enigmático y revelador documental, también sobre cuestiones personales. Así me
enteré que estudiaba medicina, aunque yo hubiera jurado que estudiaba historia,
sociología o alguna ciencia social, y que no trabajaba, que la bancaban
económicamente sus padres, algo que siempre me pareció burguesamente indigno,
aunque nunca se lo dije. Teniendo en cuenta que estudiaba poco en ese
intercambio contractual tácito con sus padres, que por su parte cumplían,
pagando el alquiler y todo lo que necesitase en su vida de estudiante, ella
tenía un pequeño cargo de conciencia.
Yo era más grande, había vivido ya
la vida de estudiante, no había podido terminar mis estudios por tener que
trabajar, pero esas diferencias de clase nunca fueron barrera para nuestra
incipiente amistad. Lo fueron en cambio ciertas diferencias que comenzaron a
aparecer y nuestra amistad quedó relegada, apenas comenzando. De todos modos a
ambos nos producía una instantánea sonrisa saber del otro, reconocernos en las
manifestaciones públicas o en alguno que otro evento cultural. En diferentes
medidas nos respetábamos y admirábamos.
Una de las diferencias fundamentales
fue el hecho de que ella se erigiera como líder de un Movimiento que llevaba el
nombre del documental que habíamos visto, aquél revelador, y entonces iniciara
una actividad muy parecida a la militancia política a favor de que el
documental se hiciera público y lo viera mucha gente. Yo no coincidía con esa
idea, ya que aquel trabajo audiovisual mostraba básicamente como la sociedad
occidental judeo-cristiana estaba cimentada en grandes y profundas mentiras,
entre ellas el cristianismo, y no todo el mundo está preparado emocional y
mentalmente para asimilar esa hipótesis. Además la manera militante en la que
ella enarbolaba las nuevas verdades descubiertas por esta película a mi no me
convencía, si bien la información me parecía lógica, siempre tuve la tendencia
de tomar las cosas con pinzas, no aceptar todo como me es dado, ya sea una
información oficial o una alternativa, y embanderarse para mí que soy
anarquista, siempre me fue un acto de ceguera política, de masificación, de
falta de criterio propio. Dejé de asistir a las reuniones del grupo, donde todo
comenzó a distorsionarse con la entrada de personas con claros desequilibrios
emocionales y con ciertas directivas dadas por un oscuro personaje que se
atribuía ser el líder del movimiento en el país y se mantenía en el anonimato
instando a todos a hacer lo mismo, con ciertas ínfulas de perseguido político.
Ezequiela cambió su nombre en las redes sociales a uno muy ridículo, y copiaba
y pegaba toda información vertida por este líder anónimo a modo de secta
religiosa, sin discutir ni aceptar disenso.
Por otro lado ella tenía mucho
tiempo libre y yo poco, y ese poco tiempo libre que me restaba era demandado
por mi novia, mi familia y cuestiones relacionadas. Fuimos perdiendo contacto,
dejamos de vernos, yo seguía sus opiniones y acciones por internet, comentando
alguna que otra cosa, pero cada vez estábamos más distanciados en todo sentido.
Me enteré que al fin se había puesto a estudiar con dedicación. Me enteré que
un día se recibió, que ahora era la doctora Reta. Me enteré que planeaba sumar
todas las medicinas alternativas a la medicina oficial, para ayudar mejor a sus
futuros pacientes. Me enteré de que haría la residencia en tal o cual hospital
y que reclamaría por el bajísimo sueldo que le pagaban a esos practicantes.
Siempre pensaba un día invitarla a
tomar un café, un mate, a la plaza, y ponernos al día. Sabía que debía ser un
día que pudiese disponer de mucho tiempo, ya que las crecientes diferencias
demandarían discusiones intensas y extensas.
Pero Ezequiela comenzó a cambiar,
sus mensajes en las redes sociales tenían un dejo de suficiencia, de soberbia,
tiraba máximas como absolutas y criticaba con dureza inusitada en ella
opiniones o teorías de amigos o conocidos. Ya no volví a encontrarla en las
manifestaciones en contra de Monsanto o de la tala masiva de árboles, o de
poner una cancha de golf en un lugar donde falta el agua o del capitalismo
salvaje en cualquiera de sus expresiones. Comenzó a tornarse prepotente,
irrespetuosa, sesgada, reaccionaria. Amigos en común, asombrados por el cambio,
me señalaban tal o cual comentario, donde “la flaca” defenestraba públicamente
a algún ex compañero del Movimiento de la que se creyó líder, por alguna
actividad o información contraria a las aceptadas comúnmente.
Ahora lideraba otro Movimiento, el
de “Los Escépticos de lo Alternativo”, donde se encargaba de publicar opiniones
o investigaciones de terceros que atacaban las medicinas alternativas, las fuentes
de energía alternativas, las posiciones políticas alternativas, la alternativa
en sí misma, de cambio, a este sistema que gobierna la vida humana en sociedad.
Lo curioso era que esta nueva y sorprendente posición era necesariamente
opuesta a la anterior y yo me preguntaba: ¿Puede una persona cambiar tanto al
punto de negarse a sí misma?
Lamentablemente puede, sí, y Eze es
un claro ejemplo de eso. ¿Qué puede generar que una persona cambie de esa
manera? ¿Las estructuras de la universidad? ¿Las ínfulas de grandeza? ¿Las
trampas del ego? ¿Qué te llamen Doctora?
Comenzó a dudar de todo, menos de
las mentiras oficiales, comenzó a contradecirse, y en una absurda “Caza de
Brujas” a perseguir y denunciar públicamente el fraude de las medicinas
alternativas, de las terapias alternativas, de la alimentación alternativa, de
las teorías conspirativas. Para ella todo lo que atacara al orden establecido y
aceptado socialmente era un fraude. Nunca se dio cuenta que el fraude era ella
misma. Se lo dije, sutilmente, no quiso oír, le mostré ejemplos que se negó a
ver, le hice preguntas retóricas para que notase su contradicción permanente,
nunca supo que responder.
Algunos aventuraron hipótesis de por
qué cambió, otros dicen que no hubo tal cambio, que en realidad siempre fue así.
Muchos se fueron alejando de ella, pero no le importó, el lugar de sus antiguos
amigos fue ocupado por un séquito de pibes que le aplauden su escepticismo
tendencioso y su inquisición del que piensa diferente al pensamiento autorizado,
que siente otras cosas que no son permitidas o que elige creer otras verdades
que no son la verdad oficial.
Al final le dije todo esto pero de
la manera más dura posible, como quien sacude de los brazos a una persona
hipnotizada. Entonces me borró de sus amigos, silenció mis opiniones, calló mis
argumentos.
En los pasillos fríos y vacíos de su
vida, se escucha la metalizada voz que por los parlantes reclama repetidamente
su presencia: -. “Doctora Reta se la solicita en lobotomía, Doctora Reta se la
solicita en lobotomía” .- No es para que trate a nadie, no. Es para tratarse a sí
misma, una práctica habitual en quien elige creerse su propia mentira.
Pablo Candi. (Septiembre 4, dos mil trece)
sábado, julio 13
domingo, abril 15
Apología
¿Cual es el mecanismo que nos hace de repente, y sin motivos aparentes, recordar a una persona? ¿Por qué aparece esa persona en el camino de tu vida, primero? ¿Se supone que debés aprender algo de ella, enseñarle algo, sin querer tal vez, aprender juntos, algo? Solo pensar que al universo, o al orden que lo rige, y un orden inteligente lo rige, eso no es creer en dios es, observar alrededor... al orden inteligente que lo rige, decía, le debe costar muchísimo unir los caminos inconexos de dos personas diferentes... y para qué? ¿Debe primero todo tener un para qué? ¿Se permitirá el orden universal la idiotez del azar? Causa y efecto. Una ley universal respetable... pero ¿por qué recurro al infinito para justificar tu presencia en mí después de tanta ausencia de nosotros en nosotros y en todo? ¿Este desorden en mí debería ser compartido? Sí, por que nunca dejé que las palabras se enfriaran en su inmediata consecuencia. Sí, hoy, un día como cualquier otro, absurdamente único e irrepetible, nublado, con algunas gotas finas y lentas mojando mi humana terquedad de seguir adelante con una vida sin saber su razón de ser... te recuerdo. Maga. Al alma dentro o fuera o en vos, Maga. ¿Qué pensarás? ¿Me recordarás? ¿De que manera? ¿Seré yo algo del misterio que vos sos para mí? ¿Podrá el misterio encontrar un agujero de seguridad por donde expresarse en esa poderosa fortaleza que es tu mente? ¿Por qué el universo no ha vuelto a reunirnos? ¿Será eso finalmente el olvido? ¿Estaré yo, luego yo, vehemente admirador de la naturaleza, del orden de todas las cosas, de esa inteligencia que muchos llaman dios, violando alguno de sus principios básicos al recordarte? Y de ser así, ¿por qué no me importa? ¿Es amor esta pequeña rebeldía? Es amor esta pequeña rebeldía.
Y recordarte permanecerá impune, aún después de esta apología.
viernes, julio 29
Me llega un mail de esos FW de parte de una amiga, que supongo que no lo escribió, pero de alguna manera adhirió al contenido, como para reenviarlo. El mail es el siguiente:
LOS DERECHOS HUMANOS, SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS.
GENIAL LA FRASE FINAL , ¿NO?
¡¡¡LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS!!!!
Hace poco, las madres de PANDILLEROS encarcelados, realizaron una manifestación, exigiendo los "DERECHOS" de sus hijos.
Aquí está la respuesta de una madre ciudadana, hacia la madre que protestaba.. .
DE MADRE A MADRE:
"Vi tu enérgica protesta delante de las cámaras de TV, en la reciente manifestación en favor de la reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a sus familiares, y con mejores prestaciones.
Vi cómo te quejabas de la distancia que te separa de tu hijo, y de lo que supone económicamente para tí, ir a visitarlo como consecuencia de esa distancia.
Vi también toda la cobertura mediática que dedicaron a dicha manifestación, así como el soporte que tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas que querían ser solidarias contigo, y que contabas con el apoyo de algunas organizaciones y sindicatos populistas, comisiones pastorales, órganos y entidades en defensa de los derechos humanos, ONGs etc. etc.
Yo también soy madre y puedo comprender tu protesta e indignación.
Enorme es la distancia que me separa de mi hijo.
Trabajando mucho y ganando poco, idénticas son las dificultades y los gastos que tengo para visitarlo. Con mucho sacrificio sólo puedo visitarlo los domingos, porque trabajo incluso los sábados para el sustento y educación del resto de la familia.
Felizmente, también cuento con el apoyo de amigos, familia, etc.
Si aún no me reconoces, yo soy la madre de aquel joven que se dirigía al trabajo, con cuyo salario me ayudaba a criar y mandar a la escuela a sus hermanos menores, y que fue asaltado y herido mortalmente a balazos disparados por tu hijo.
En la próxima visita, cuando tú estés abrazando y besando a tu hijo en la cárcel yo estaré visitando al mío y depositándole unas flores en su tumba, en el cementerio.
¡Ah! Se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá durmiendo en un colchón y comiendo todos los días. O dicho de otro modo:seguiré sosteniendo a tu hijo malhechor.
Ni a mi casa, ni en el cementerio, vino nunca ningún representante de esas entidades (ONGs), que tan solidarias son contigo, para darme apoyo ni dedicarme unas palabras de aliento.
¡Ni siquiera para decirme cuáles son MIS DERECHOS!
¡Si estás de acuerdo con esta carta, hazla circular!
Quizás entre todos, podamos revertir estos valores que existen en nuestro país, donde los delincuentes, ladrones, terroristas y corruptos tienen más derechos que los ciudadanos honrados y trabajadores, que sólo queremos vivir en paz.
¡LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS!
No te rindas, aun estas a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo ! ! ! ! Mario Benedetti.
Terrible ¿No?
Una de las frases más fascistas que debo haber leído en los últimos años es esta de "Los derechos humanos son para los humanos derechos" porque en seguida se me viene la pregunta: ¿Quién determina quien es derecho y quien no? ¿La justicia? ¿Esa misma justicia que encarcela a un tipo por robar 200 pesos de una farmacia y deja libre a un político o un banquero por robarle miles de millones a un pueblo entero? ¿Quién determina que es exactamente ser derecho? Esa pobre madre está muy confundida, no es contra la madre del delincuente preso contra la que tiene que cargar, o a quien tiene que escribir, es contra el sistema. El sistema político y social, democrático o militar, que durante toda nuestra historia ha fabricado enormes desigualdades y generado sufrimiento, desesperación y hambre en miles de habitantes de este suelo. ¿Quienes son los causantes de la pobreza, el desempleo, la desigualdad social, el hambre? Son exactamente esos mismos que le roban a millones de personas y nunca van presos, esos mismos que mantienen una vida de opulencia y lujo gracias al hambre del resto. Esos son los mismos que luego juzgan los errores de los pobres, y los meten presos o los matan por hacer, en pequeña escala, lo que ellos hacen a gran escala.
Finalmente la nefasta frase recuerda aquella con la que los milicos se escudaban cuando les reclamaban por los derechos humanos de esos humanos que ellos creían no tenían derecho ninguno: "los argetinos somos derechos y humanos". Muy humanos sobretodo eran esos argentinos, que torturaban mujeres embarazadas y les robaban sus hijos, muy derechos y muy valientes.
Finalmente para coronar un mail de contenido político expresamente de derecha, ponen una frase y la firma de Benedetti. Pobre Mario, él que siempre defendió los derechos humanos, que son de todos los humanos por igual, firmando un mail de una cortedad de miras asombroso, propia del remanente derechoso que intenta recuperar lugares perdidos desde los gobiernos de la dictadura, donde los derechos humanos solo eran para los humanos derechos, la gente como uno, viste?
Triste.
miércoles, marzo 23
La Inmigración del Facilismo
La inmigración no es un tema tan complejo, básicamente se puede dividir en dos grandes grupos: La Inmigración del Desesperado, ese que emigra porque se está muriendo de hambre, literalmente. Ese que ha perdido hijos, parientes cercanos, los ha visto morir en sus brazos, con los estómagos hinchados, piel y huesos, morir de sed, de una infección simple, de cualquier cosa. Ese que viene de países que son metidos en la gran bolsa del Tercer Mundo, pero podrían ser considerados del cuarto, quinto, ultimo mundo, ningún mundo. Ese que lleva generaciones de malformaciones debido a una nutrición deficiente, y por lo tanto ni siquiera tiene capacidad mental para buscar otra salida que no sea la de irse, arriesgando la vida que ya poco vale, cruzando de cualquier manera mares y fronteras, para llegar a algún lugar donde haya comida, trabajo, cualquier trabajo. Con suerte, mucha suerte, podrá sobrevivir y hasta mandar algún dinero para los que quedaron atrás.
Después está la otra inmigración, La inmigración del Facilismo. Esa que llevan a cabo ciertos sectores de la clase media de países que si bien son metidos en la gran bolsa del Tercer Mundo, bien podrían ser considerados de Segundo Mundo. Países con agua corriente, potable, con campos sembrables, con recursos. Países con historia de luchas, de los trabajadores para conquistar derechos de los que ahora gozan todos, de estudiantes y docentes por una educación laica, gratuita y de calidad, mantenida por todo el pueblo, en la que se formaron esas clases medias que emigran. Emigran porque pretenden más, ganar más dinero, trabajar de lo que les gusta, conseguir bienes materiales, casa, auto, vacaciones en Cancún, esas cosas… Ellos tienen todas las facilidades por las que otros lucharon, dieron sus vidas, tienen todas las capacidades para cambiar cualquier cosa que nos les guste de su país. Pero prefieren no hacer el sacrificio, es mucho más fácil ir donde las cosas están mejor, no importa a costo de qué o quienes están mejor. Emigran a países del llamado Primer Mundo, cuya bonanza económica está basada, en su gran mayoría, en las reservas en oro de sus bancos centrales, que les permite emitir moneda para cubrir sus déficits. Ese oro es el mismo oro que fue robado a sangre y fuego de aquellos países de donde provienen los inmigrantes, del primer y segundo grupo. La diferencia es que el primer grupo ignora esto, ignora casi cualquier cosa, en cambio el segundo lo sabe, pero prefiere ignorarlo.
Luego existe una política hipócrita de conciencia tranquila. El inmigrante facilista no se hace cargo de los problemas, los errores, y los defectos de idiosincrasia de su país de origen, sin embargo festejan sus triunfos deportivos, artísticos, y se ponen nostálgicos. Y aunque vivan años y años en el país al que eligieron emigrar, tampoco se hacen cargo de los accionares criminales con los cuales los gobiernos de esos países mantienen el status de bienestar del cual ellos gozan. Más claro: Los países del Primer Mundo mantienen sus status de bienestar básicamente de dos maneras: Presionando a los gobiernos y los pueblos del Tercer Mundo, con políticas de ajuste, endeudamiento, exigiendo libre mercado pero aplicando un proteccionismo descarado, comprando políticos y empresarios, extorsionando, sobornando, amenazando. O, en caso de que estos métodos no funcionen, actúando por la fuerza, invadiendo, bombardeando, masacrando poblaciones civiles, robándoles descaradamente sus recursos naturales, y sometiéndolos a gobiernos títeres que cuidan sus intereses, una especie de esclavitud moderna. Bueno, no tan moderna, es básicamente la misma manera de operar del Imperio Romano o cualquier otro imperio. De ahí la palabra imperialismo, gastadita de tan vigente.
Los inmigrantes del facilismo no se hacen cargo de estas atrocidades, ellos solo viven ahí. Se defienden alegando que no eligieron a los gobernantes de los países en los que viven, esos que mandan a matar, saquear, imponer. Tampoco eligen a los gobiernos títeres en sus países de origen. Ellos solo eligen lo que les conviene a ellos mismos, y si por acaso el país del primer mundo en el que eligieron vivir atraviesa una crisis económica, pues se mudan a otro donde las cosas estén mejor y dale que va.
¡Este tipo de inmigración merece mi más sincero desprecio!
martes, marzo 15
Un Día para la Mujer
Darle un Día a La Mujer, como una dádiva, forma parte ineludible del machismo. El machismo no es un problema de Hombres contra Mujeres, es un problema social, profundo, de hombres y mujeres contra si mismos. En una sociedad machista, como la nuestra, como casi todas, las mujeres pierden y los hombres también. Salvo el extremismo feminista todos pueden darse cuenta que al machismo lo sostienen esencialmente las mujeres, sin su silencioso apoyo no hubiese sobrevivido tanto tiempo. La mayoría de las mujeres educadas en una sociedad machista, repite esa enseñanza. La mujer debe rebelarse contra el hombre, pero fundamentalmente contra el resto de las mujeres, las que se asumen menos, las que no se rebelan. Los hombres deberían rebelarse contra los propios hombres, contra todo esquema, el hombre que no se rebela está practicamente muerto. El machismo es un desequilibrio, no voy a hablar de igualdad, hombres y mujeres no son iguales, no es igualdad lo que necesitamos en este caso , es equilibrio, armonía. El desequilibrio absurdo de tratar a la mujer como un ser inferior dentro de la raza humana, al hombre le ha hecho muchísimo daño. La mujer y el hombre tienen energías complementarias, como el Yin y el Yan, separados son poco, unidos son todo. La misteriosa inteligencia de la naturaleza creó seres de sexos diferentes, de características diferentes, para que enfrentando esa diferencia, y aceptando lo complementario de sus esencias, los seres humanos evolucionemos, como lo indica el camino universal de la existencia misma. Sino fuese así, seríamos un ser hermafrodita, como los son algunas especies en la tierra, o como lo son algunos humanos que niegan su naturaleza apoyados en la ciencia.
El hombre sin la mujer se desequilibra, su sexualidad es lo primero que se enferma, pero no es lo único. Al final la sexual es una energía más, natural, poderosa, negarla da como resultado deformaciones y perversiones abominables, muy comunes en los sacerdotes de las órdenes cristianas condenados al celibato.
El hombre sin la mujer se aleja de la esencia de la vida, de la espiritualidad, de la magia. El hombre lejos de la mujer se torna demasiado práctico, elemental, bruto, se reduce a su mente, se oscurece, se envilece.
Hombres envilecidos, oscuros, sin magia ni espiritualidad, alejados de la esencia de la vida, han conducido a la humanidad hasta este abismo en el que nos encontramos hoy.
El error de la igualdad, como solución del machismo, nos ha llevado a que las mujeres que alcanzan status de hombres, se parezcan a ellos. Actúan como hombres, niegan o esconden su esencia, se asemejan a lo peor de nosotros, pierden lo mejor de si mismas.
Para derrotar al machismo, como una enfermedad social que nos corrompe, nos desarmoniza, nos desequilibra, no hay que buscar que las mujeres sean iguales a los hombres, hay que reconocerlas como son, valorar lo que son, hay que aprender del desafío de la diferencia, hay que aprender a amar. Amar lo diferente.
El amor a lo diferente es revolucionario, por eso no lo enseñan en las escuelas ni en las universidades, ni mucho menos en las religiones. Amar a un ser completamente diferente, complementario, es un desafío del que solo puede nacer la evolución humana.
No nos enseñan a amarnos, nos enseñan a poseernos. No es amor esto que creemos tener, es deseo. Pero ya sabemos la estructura del deseo, lo querés y cuando lo tenés no lo querés más, o querés otra cosa. El amor como lo conocemos solo nos trae sufrimiento y frustración, y así como el machismo, conforman los pilares esenciales de esta sociedad profundamente enferma.
Debemos rebelarnos, deseducarnos, dejar de caminar hacia el abismo. La mujer no necesita un día, necesita libertad, hombres y mujeres se necesitan, se complementan, se equilibran. Solo tenemos que aprender a amarnos: "Donde hay amor sobran las leyes".
Pablo Candi
Marzo 8, dos mil 11.
jueves, enero 13
Un “NO” y las flores
Previo a la ofensiva armada de la policía y el ejército contra reductos controlados por el narcotráfico en Río de Janeiro, el gobierno había promovido una especie de consulta y debate en las universidades, para medir el apoyo popular a la polémica medida. Tras la oratoria de algunos se procedía a la votación y el “Sí” arrasaba. El acto cívico, que era seguido por los principales medios de comunicación, marchaba según lo previsto por el gobierno hasta que un abucheo generalizado llamó la atención de todos. El estudiante Paulo C. Fernades había votado por el “No” y pedía la palabra para explicar su voto: “Voto por el No porque el gobierno hace esto ahora, a poco de las elecciones, con un evidente propósito electoralista. Voto por el No porque el asalto a las favelas traerá muchos muertos y heridos inocentes. Voto por el No porque los que vivimos en favelas sabemos muy bien que el estado no está allí, nunca ha estado allí. Allí siempre han estado los traficantes, y ellos han sabido suplir la ausencia del estado, y nosotros hemos sabido sobrevivir y adaptarnos a sus leyes, y ahora viene el gobierno a liberarnos, así como los norteamericanos liberaron a los iraquíes de Sadam Husein. Voto por el No porque para eliminar realmente al narcotráfico el gobierno debería limpiar a la policía que lo permite y a los estamentos corruptos del gobierno y el poder judicial sin los cuales no podría subsistir. El problema de las drogas se soluciona legalizándolas, reglamentando su consumo y su venta, pero claro ahí deja de ser negocio. Voto por el No porque esto ya se ha hecho antes, los traficantes huyen y a los pocos meses recuperan su territorio, después del golpe de efecto, del circo de prensa, del triunfo electoral, todo sigue igual. Voto por el No porque para eliminar el narcotráfico de las favelas hay que eliminar las favelas, hay que eliminar la pobreza, y la pobreza no se elimina con armas ni con bolsones de comida”.
Paulinho es interrumpido, abucheado, insultado, luego la votación continúa, y muchos estudiantes votan por el “No”. Al otro día se cancela todo debate y votación. Semanas después más de 2600 policías y militares toman el control de la Vila Cruzeiro y luego del Complexo do Alemao. La operación deja más de 40 muertos, al menos 30 de ellos inocentes y cientos de heridos. La gran mayoría de los “bandidos” huye.
Eufóricos, los jefes policiales y el gobierno anuncian el éxito y prometen “liberar” también la Rocinha, la favela más grande de Río, pero no lo hacen, ya no es necesario. Los candidatos oficialistas ganan las elecciones.
Todas las mañanas alguien deja cientos de flores en la entrada de la casa de Paulinho.
Pau Candi.
Enero 13, dos mil 11.
domingo, septiembre 12
Ningún Fahrenheit
No hizo falta ningún Fahrenheit, no hizo falta quemar libros, inhibiendo la lectura, atacando la cultura, el sistema hizo su trabajo de hormiga a travéz de los años, llegando al mismo fatídico resultado. Sin lectura no hay pensamiento, sin pensamiento no hay crítica, sin crítica no hay posibilidad de cambio.
La famosa novela de Ray Bradbury sirvió de inspiración a todo aquel que quisiese, de manera metafórica, denunciar ataques a la cultura y la verdad. El documentalista Michael Moore con su Fahrenheit 9-11 mostró como se “quemaron” o simplemente ignoraron, todas las pruebas de ese espectacular ataque terrorista que Estados Unidos se autoinflingió para justificar dos invasiones a países soberanos y la posterior ocupación y saqueo de sus recursos naturales.
La elite que gobierna al mundo desde hace más de mil años ha perfeccionado sus métodos de esclavitud, es mejor convencer al esclavo de que es libre y pagarle un sueldo de hambre, que mantenerlo prisionero, porque de lo contrario tarde o temprano se rebelará.
Siguiendo ésta lógica, las dictaduras que los carteles de bancos y corporaciones dueñas del mundo impusieron no dieron los frutos esperados. Eran demasiado directas y sus objetivos muy obvios. Generaban revueltas, revoluciones, y hasta en algunos casos el dictador se pasaba del lado de su pueblo traicionando a quienes lo habían llevado al poder.
Era necesario cambiar de estrategia. De ésta manera, los gobiernos de Estados Unidos y Europa Occidental, que habían apoyado a las administraciones de facto, ahora cambiaban su discurso y presionaban hacia un mundo democrático. La democracia nos fue vendida como pescado podrido, anunciada como el método de gobierno más igualitario, participativo y justo, se transformó a la vista de todos, en el sistema más fácilmente corrompible y en el cual el capitalismo despiadado podía desarrollar mejor su ancestral estrategia de robo y piratería.
Los ricos siguen ricos, los pobres siguen pobres. La nueva táctica del poder indicaba que daba mejores resultados mentir, socavar, monopolizar, comprar, corromper, manipular, que invadir, masacrar, torturar, encarcelar…
Ya no es necesario quemar los libros como en Alejandría, u ocultarlos en la inaccesible Biblioteca del Vaticano. Ahora simplemente nadie quiere leer ¿Para qué? Leer presupone un esfuerzo, uno tiene que interpretar, analizar, pensar, y hasta por dios: ¡Buscar palabras en el diccionario! Pero por sobre todas las cosas, lo peor, lo inadmisible: ¡Imaginar!
Ya no hizo falta que los bomberos quemaran libros como en la novela de Bradbury, la TV quemó el cerebro de la persona que prefiere ver y oír algo completamente digerido a hacer su proceso de interpretación y creación de imágenes, como en la lectura. Cuando el sistema descubrió la capacidad de “Fuego” de la TV, invirtió millones en adueñarse de sus canales, contenidos, programación. La monopolización de las agencias de noticias crearon una sola verdad, una sola interpretación de esa verdad, un mensaje unificado. Lo que dice la TV es la única verdad, y es aceptada por todos aunque sea una mentira.
En menor escala pero haciendo su aporte necesario para que el círculo cierre los gobiernos locales contribuyen con la estupidización colectiva. Las gloriosas Ferias del Libro que se hacían en nuestra ciudad (nacidas y matadas bajo gobiernos radicales) fueron transformándose en una pantomima de lo que eran. Aquellas verdaderas celebraciones cívicas, con Eduardo Galeano hablando en el Teatro Real, y Hermeto Pascual tocando gratis en la Plaza San Martín, plagadas de Editoriales de toda América ofreciendo libros que nunca llegarían de otra manera, ha quedado solo en el recuerdo.
La Feria del Libro ahora se limita a unos cuantos stands donde las editoriales de siempre ofrecen los libros de siempre al mismo precio que en la librerías o un 20% más caro pero claro, con un cartelito que dice “Oferta”.
Las Editoriales también pusieron su granito de arena para colaborar con la barbarie, ya no se dedican a descubrir nuevos talentos, seleccionar, crear antologías, invertir… ahora, cualquier señora aburrida puede publicar un libro de lo que se le ocurra escribir si tiene plata para pagarlo. Para que molestarse entonces.
La táctica de los "Kissinger" del poder es clara: No hay que quemar libros, hay que quemar eso que tenemos dentro que nos hace querer leerlos.
Pues bien: ¡Darse cuenta es el primer paso hacia cualquier resistencia!
Pablo Candi
Agosto, Septiembre, dos mil 10.
sábado, agosto 21
martes, agosto 3
Navegar nao é preciso, rebelarse es preciso!
Creo que en algún punto de la vida las personas se pierden del caminito trazado para ellas, trazado por otros de hecho y que de alguna manera, increíble manera, llegaron a convencerse que trazaban por si mismos. Se desvían aunque sea temporalmente, ínfimamente, de eso que se supone que es lo que se supone que deben hacer. Hablo de que te criás en un barrio, tenés tus amigos, tu colegio, tu universidad, tu estudio, tu novia, todo está bien, todo es como se presume debe ser, pero un día, un día, conocés a una persona en cualquier momento, en cualquier lugar, y casi en cámara lenta girás la mirada, ves, casi por primera vez a otra persona, comenzás a hablar y todo se va a la mierda. Gracias a dios, menos mal, todo se va a la mierda.
Las cosas están mal, es bueno que se vayan a la mierda. Tu vida definitivamente debe ser tuya y la única forma de que eso pase es que dejes de seguir un caminito previamente trazado para vos y que creas ilusamente que estás eligiendo. No estás eligiendo un carajo, las opciones son tan básicas y tan obvias que esa libertad que creés tener para elegir es tan falsa como el sueño americano, que en menor medida, nosotros también seguimos.
“Quiero ser feliz”, repiten los alienados, como si eso fuera posible, la felicidad son espacios muy medidos de tiempo, no existe como un concepto final, ya está, ahora soy feliz, es absurdo. Nadie es feliz mucho tiempo y todos lo somos alguna vez, así que basta con eso de mi objetivo es ser feliz, es una muletilla repetida. Además ¿Por qué creemos que repitiendo muletillas, caminos para nosotros trazados por otros, haciendo exactamente lo que se espera que hagamos, vamos a ser, aunque sea momentáneamente, felices?
Hay que distinguir, es muy muy importante distinguir, entre lo que realmente queremos hacer, queremos ser, queremos vivir, y lo que creemos que queremos. Creemos que queremos cosas, formas, personas, porque estamos programados, desde la familia, la escuela, la universidad, esas manos que el sistema tiene para modelarte a su imagen y semejanza. Pero no es eso lo que somos, podemos remodelarnos. La rebeldía llega en el momento justo, la adolescencia, y no es casual. Exactamente en ese momento uno debe rebelarse, sacarse el moldecito, desaprender, deseducarse, sacarse el chip, desviarse del camino oficial y buscar el propio. De lo contrario es probable que ya no puedas recuperarte, porque la rebeldía se aquieta y luego vienen la apatía, y mas tarde la resignación, y cuando querés darte cuenta es despiadadamente tarde. Estarás discutiendo con tu hijo, prohibiéndole ese viaje al Machu Pichu, reclamandole que estudie abogacía, o estarás estudiando vos mismo abogacía ¡A - bo – ga - cía!
Escuchá, ni vivir, ni volar, ni navegar es preciso, rebelarse sí. Rebelarse es preciso e indispensable, es el primer paso, fundamental, necesario, hacia una verdadera libertad, hacia un verdadero descubrimiento de uno mismo. No creer nada de lo que te dicen, buscar tu propia verdad y actuar en consecuencia. De lo contrario serás siempre un esclavo, una oveja de este gran rebaño, haciendo exactamente lo que te dicen que hagas, dando exactamente lo que se espera que des, nada. Tendrás una vida mundana igual a la de cualquier otro y te sentirás irremediablemente vacío, solo, angustiado, aunque te bombardees de actividades, fiestas, amigos, trabajo, lo que sea para tapar ese sentir y no quedarte ni un segundo solo y en silencio con vos mismo, rectificando aquella terrible frase de Carl Jung: “La gente hará cualquier cosa, hasta lo más absurdo, para no enfrenarse con su alma.”
Pau Candi
Agosto 3, Martes. Dos mil 10.
Música: The Black Keys – Unknown brother.
jueves, julio 22
Día del Amigo, una idea.
Feliz amigo del día, soy, y de la noche, y de todos los animales (salvo algunos insectos) y de todas las plantas (hasta de las carnívoras). Amigo de las piedras, de la tierra, del agua, del aire… pero de la gente, poco. El ser humano, salvo escasísimas excepciones, es un ser bastante despreciable. Pero repasemos: La amistad es una de las relaciones más bastardeadas y ninguneadas que dos personas puedan tener. No existe la amistad entre hombres y mujeres, dicen los sabios idiotas de turno. Si hay sexo se acaba la amistad, determinan otros pastenacas costumbristas, y por ahí vamos. Encima viene el Facebook y la mina pone una foto de perfil mostrando el culo y para qué, 5000 amigos tiene, todos hombres, todos babosos, la chica más popular de la ciudad. Amigos son los que están en las buenas y en las malas, reza la frase gastada, deprimite y contalos, dale.
Lo cierto es que cuanto más superficial seas, cuanto menos te intereses realmente por las personas, cuanto menos intentes realmente ayudarlas, comprometerte, amarlas, más amigos tendrás. Aquel que dice siempre lo que piensa, ese que no se aguanta y escupe esas verdades que nadie soporta oír, ese que sufre cuando estás mal y viene y te dice, por ejemplo: “che amiga, estás siempre sufriendo por ese hijo de puta ¿Por qué no lo mandas de una buena vez a la concha de su madre? No te das cuenta que no te ama, no sabe amar, es un egoísta, vacío, mediocre, no te valora y no sabe lo que quiere”. Uh, pobre, ese se queda solo. Ese no llena de carcajadas exageradas los bares de la ciudad en el día del amigo. Cuanto mucho recibirá un mail o dos, de algún amigo de esos que solemos llamar verdaderos o mejores, y que por esas cosas de la vida justo se fue a España, que lo parió…
La amistad es un tipo de relación indefinida, bastante libre, que cada uno va armando como le va saliendo. Lo seguro es que los amigos se celan y reclaman mucho menos que los novios o parejas, se pelean muchísimo menos, y se traicionan o asesinan muy de vez en cuando. Los amigos se contienen, respaldan y socorren con más frecuencia y desinterés que los familiares. Los amigos casi no se mienten, no tienen por que, se quieren como son, y no son quienes para juzgarse.
Para coronar, conozco amigos y amigas que hacen el amor entre sí con más pasión, sentimiento y salvaje hermosura, que con sus propios maridos o esposas.
(Esposa ¡Qué palabra!)
En fin, es una idea.
¿Querés ser mi amiga nena? ja ja… es una idea.
Lo cierto es que cuanto más superficial seas, cuanto menos te intereses realmente por las personas, cuanto menos intentes realmente ayudarlas, comprometerte, amarlas, más amigos tendrás. Aquel que dice siempre lo que piensa, ese que no se aguanta y escupe esas verdades que nadie soporta oír, ese que sufre cuando estás mal y viene y te dice, por ejemplo: “che amiga, estás siempre sufriendo por ese hijo de puta ¿Por qué no lo mandas de una buena vez a la concha de su madre? No te das cuenta que no te ama, no sabe amar, es un egoísta, vacío, mediocre, no te valora y no sabe lo que quiere”. Uh, pobre, ese se queda solo. Ese no llena de carcajadas exageradas los bares de la ciudad en el día del amigo. Cuanto mucho recibirá un mail o dos, de algún amigo de esos que solemos llamar verdaderos o mejores, y que por esas cosas de la vida justo se fue a España, que lo parió…
La amistad es un tipo de relación indefinida, bastante libre, que cada uno va armando como le va saliendo. Lo seguro es que los amigos se celan y reclaman mucho menos que los novios o parejas, se pelean muchísimo menos, y se traicionan o asesinan muy de vez en cuando. Los amigos se contienen, respaldan y socorren con más frecuencia y desinterés que los familiares. Los amigos casi no se mienten, no tienen por que, se quieren como son, y no son quienes para juzgarse.
Para coronar, conozco amigos y amigas que hacen el amor entre sí con más pasión, sentimiento y salvaje hermosura, que con sus propios maridos o esposas.
(Esposa ¡Qué palabra!)
En fin, es una idea.
¿Querés ser mi amiga nena? ja ja… es una idea.
martes, febrero 16
Lluvia y Seis Mil Quinientos Libros
Todavía no termino de entender la incalculable fortuna de tener una biblioteca en casa. Más de seis mil quinientos libros en mi computadora y además llueve, y es lunes, y los lunes, esos odiosos días de trabajo, yo no trabajo. Llueve, jazz, café con una pizca de leche y seis mil quinientos libros. Soy feliz, si no lo fuera sería preocupante, habría perdido la sorpresa, la gratitud o alguna de esas pocas cosas que uno trae cuando nace y no debería perder, no debería. Es cierto que no te tengo, y te quiero, y no me querés y más te quiero, pero llueve, los árboles están felices y yo siento sus sonrisas, sus manos al aire, su savia, sabia. Uno puede amar sin ser amado y que esto no constituya una tortura si tiene seis mil quinientos libros, y si entre medio de ellos están los únicos dos libritos gigantescos de Juan Rulfo, ciertos indispensables libros de Nietzsche, y la palabra poeta de Juarroz, como un consuelo, como una mano en el hombro, como un poco de licor en el café, como las pocas e inasibles ventajas de ser adulto: comer el postre antes del almuerzo, por ejemplo. Comer únicamente el postre, inclusive.
Seis mil quinientos libros y además otros tantos discos, muchos de ellos de jazz, y entre ellos claro Bill Evans, Billy Holiday… olor a tostadas, salir a caminar dentro de casa, mirarse al espejo, lavar los platos de ayer, dibujarse la mano, soñar despierto que es como soñar dormido pero se parece más a una plegaria, un pedido.
Arlt y Asimov están en la A. El ruso no habla castellano, Roberto no habla ruso, no intentan otros idiomas, es mejor el lenguaje universal del gesto y el silencio. Uno ofrece un cigarrillo, el otro acepta, lo huele antes de encenderlo, fuman mirando como se mezclan los humos en el aire de éste frío día de verano, apoyados en la baranda del viejo barco de Ensenada. Y además empieza primero un piano leve, ondulante, como ola de río gris, después entra la trompeta delicada de Chet Baker iluminando los ojos de mi recuerdo de vos, de mi invención de vos, porque el amor es una invención de uno, de uno y sus invenciones.
Bakunin, Ballard, Barthes. Más allá, cruzando la calle mojada, saltando algunos charcos llenos de cielo, Baudelaire, Beckett, Bierce, y apenas separados, a la sombra de un árbol que todavía llueve, Bioy Casares y Borges saludan a Bradbury y Frederic Brown. Los hombres que nacieron viejos, que en sus arrugadas manos recolectaron palabras y años y luces encerradas y vinos y soledad.
¡Qué invadido de domingo el lunes! Que liviano el peso de no tenerte salvo en la imaginación y el recuerdo, que son casi lo mismo. Calvino, Camus, Carpentier, Chejov, Conrad ¿Estamos todos? No, falta el capitán, Julito Cortazar, tropezando sonríe tras su barba.
Dave Brubeck mantiene la melodía de su Otoño en Washington Square. La luz entra por debajo de la puerta, un hornero picotea un bicho, las hojas secas pronostican el final de un verano despiadado. Huele a humedad y a mí, las ventanas están abiertas pero no hay brisa que las justifique…
Y así el día se hace noche, y en la noche llega el vino, 50 cabernet, 50 syrah, abierto a 19 grados mientras la salsa se estaciona y los fideos hierven en la olla semi destapada. Serán servidos sin queso, porque cuando la salsa es buena el queso la arruina. Así me recomendó Albi, un mediodía en su programa de Clásica y Moderna, bastante antes que mi “Jazz de Medianoche” fuera anunciado por “Stolen Moments” de Oliver Nelson y yo temblase esa agradable sensación de que el día había valido la pena. Brindar solo, por Pierrot, siempre, desde aquella vez Montevideo donde me emocioné escuchando tu Falta y Resto, caminando la rambla, la inocencia de Benedetti, las memorias de fuego de Galeano, los charcos donde metía la pata Onetti, ahora me salpican a mí. “Miren al Pierrot callejero, de la noche fiel compañero… le ha tocado pasarse la vida a solas con su corazón”…
Sí, me dolés, pero este cuerpo, vacío de tu cuerpo, sabe bailar bajo la lluvia, desnudo, escondido en la noche, feliz por amar de nuevo, por saber amar, y por no tener nada salvo seis mil quinientos libros.
Pau Candi
lunes 15 de febrero, dos mil diez.
sábado, enero 16
Como Trompada
La búsqueda de contundencia no es eterna, es contemporánea a las facilidades de cierta evolución del sistema de vida occidental. Cuando nuestro día a día comenzó a tornarse predecible, aburrido, sin sorpresas. Allí nació la búsqueda de la contundencia, o la búsqueda de eso que llamamos: "Algo que me vuele la cabeza", sea esto música, cine o cualquier otra droga. Pero ¿Qué pasa cuando uno no encuentra la tal de contundencia, cuando a uno nada le vuela la cabeza? Pues, o se resigna a vivir sin sobresaltos, sin emoción, se rinde, solo permanece, transcurre... ó genera, crea aquello que le vuele la cabeza, aquello que le entre como trompada. Entonces... Podemos hacer una banda mezcla Rage Against The Machine con Bestie Boys y letras como las de Keny Arkana... ó podemos hacer un corto terrible, que parezca que termina pero que siga, que tenga otras dos partes, hasta una cuarta. Empezamos haciendo la primera parte, que esté bien actuada, bien dirigida, cuidada en los detalles, que sea realista. Paf! que te pegue como zopapo, que te quedés así como abofeteado, despertés, que te impulse a hacer otras cosas similares, que sirva de inspiración y también de punto de partida. Que a raíz de ese primer laburo se abran posibilidades, de conseguir financiamiento para los próximos, de unir a otros como uno, y así recorrer ese camino infinito, ese que parece como escrito, pero sinembargo uno va haciendo con cada paso. Bueno... en eso estoy!
sábado, diciembre 12
Sensaciones Encontradas
Hoy sentenciaron a Menéndez y otros esbirros a muchos años de cárcel por los crímenes cometidos en la última dictadura militar y cuando escuchaba el veredicto, sentía un gusto amargo.
La justicia tarda pero llega, dicen, aunque cuando llega tan tarde es difícil considerar que realmente llegue. Uno ve esos viejitos con cara de amargados y piensa ¿Esos fueron torturadores, violadores, asesinos, esos viejitos? ¿Tiene sentido condenarlos ahora a penas que no podrán cumplir porque morirán antes, mucho antes de cumplirlas?
Canal 12 y Canal 8 en sus respectivos noticieros se tomaron el tiempo de dejar prácticamente todo el discurso de Menéndez, lo que llaman "palabras finales". No hicieron lo mismo con la acusación del fiscal, pero si tomaron la cuestionable decisión de darle divulgación a las frases del ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército y la vieja teoría de los dos demonios, esto era una guerra, si nos juzgan a nosotros júzguenlos a ellos también, los terroristas que sobrevivieron ahora están en el poder, y toda esa basura que no resiste el menor análisis.
Por otro lado, acompañando los juicios, los familiares, Madres de Plaza de Mayo, HIJOS, y militantes de partidos de izquierda insisten en cantar una canción que es profundamente trágica. La letra dice lo siguiente: “Como a los nazis les va a pasar, a dónde vayan los iremos a buscar”. Pero, pensemos un minuto, ¿Quienes fueron a buscar a los nazis a donde sea? ¡El Mossad! El servicio de inteligencia israelí, que está muy lejos de respetar los derechos humanos y cuyas tácticas son muy similares a las utilizadas por los militares durante las dictaduras. Entraron en países sin permiso, violando su soberanía, secuestraron a sus objetivos, los trasladaron en secreto hacia Israel donde los ejecutaron sumariamente. Eso no es justicia, es venganza. ¿A quien están emulando en su cancioncita los izquierdistas y luchadores de los derechos humanos? Al servicio de inteligencia más fascista y criminal del mundo. ¡Vaya contradicción!
Finalmente el gobierno de Estados Unidos reconoció las elecciones fraudulentas que el gobierno de facto de Honduras arregló para que gane la derecha. La secretaria de estado, Hillary Clinton, advirtió a los países latinoamericanos para que "Piensen dos veces si desean coquetear con Irán". Y el presidente Obama recibió el premio novel de la paz mandando miles de soldados a Afganistán y diciendo que “algunas guerras son necesarias y justificadas moralmente”. Exactamente el mismo argumento con que los militares argentinos justifican el uso de la tortura, los secuestros, asesinatos y desapariciones, era una guerra.
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