Él tomó el malvoncito del jardín dónde pronto las escavadoras destruirían todo para hacer los cimientos de un nuevo edificio en la ciudad avasallante. Lo llevó a su casa, lo transplantó a una maceta improvisada y lo ubicó cerca de la luz. Entonces le habló en voz baja, con esa suavidad con la que se le habla a las plantas y a las mujeres que se ama.
Te alimentarás de la distancia que nos separa, le dijo, y de su alegría flores y de su tristeza hojas, crecerás de su pensamiento en mí, y de mi pensamiento en ella crecerás más todavía, vivirás porque sos la prueba de que la poderosa unión del tiempo y la distancia no vencen al amor .-
Y así, ellos siguieron sus vidas, separados por el largo camino y otras cosas que separan. Pasó el tiempo, la distancia permaneció inalterable. Ellos se pensaban, el malvoncito crecía, y se querían, el malvoncito se estiraba hacia la luz, estaban tristes y era primavera, estaban alegres y otoñaba, y hubo que transplantarlo a una maceta más grande, el malvoncito y sus muchas hojas verdes de nostalgia, vivía.
Un día él abrió la puerta y ella estaba ahí, y sonreía y los colores se apagaban, se abrazaron en blanco y negro y fueron casi una foto, un beso, todo lo eterno, el malvoncito se fue secando de hermosa muerte mientras ellos se confundían los cuerpos y nacían una cercanía llena de frutos.
.
Música: Telepopmusik – Close

