jueves, enero 10

Elisa

Capitulo V

Sim creme

Yo creía que no ibas a venir, vestidita toda de rojo, mirando ansiosa a través de tus lentes rojos también. Yo creía que dios desparramaría bien a los ángeles para que no se encuentren, porque si dos ángeles se encuentran…

Yo creía que podía engañar a la angustia de que no vinieras, corriendo atrás de una pelota de fútbol como un loco, y así no ocupar mi cabeza o solo ocuparla en las cosas que debería ocuparse siempre una cabeza, mandar las piernas a correr, los pies a patear, mover un cuerpo hecho para moverse y dejar quieta el alma, hecha para…

Pero viniste, te sentí y me di vuelta, y por primera vez dejé a mi equipo con uno menos. -. oh meu, tenho que ir .- Y caminé los metros blanditos hasta vos, los pasos de luna hasta tu cuerpo prolijo y llenito de dudas y temores antiguos. La alegría y yo llegamos juntos y vos nos miraste como si fuéramos uno, vos no eras alegre en aquella época, no sos alegre aunque estés alegre a veces, y tu sonrisa fue más un dibujo de sonrisa, una sonrisa de papel crep. Expliqué que estaba jugando al fútbol que no me besaras para saludarme que estaba todo sucio que creía que no vendrías que vivía a unos metros -. Tu me aguarda aquí nesse barzinho bacana que eu já volto, tomo banho e volto .- Vos no podías creer que tus pies me obedecieran y esos minutos interminables hasta que volví no podías creer haberme esperado. Pero volví, sacaste la cartera roja del asiento guardado para mí y me senté con la alegría a upa, y sonreí interminablemente sin saber que hacer ni cómo.

Desde ese principio fui yo el que no pudo creer, todas y cada una de las cosas que vendrían después.

Vendría el mozo.

-. Oi, boa tarde .-

-. Eu quero um capuccino .-

-. Eu também .-

-. Com ou sem creme? .-

-. Sem .-

-. E Você?

-. Sim .-

-. Com creme? .-

-. Nao, sim .-

-. Ele quer dizer sem, sem creme .-

Eso, yo quería decir “sem creme”. Quería también decir que podía ver más allá de tu hermosa carita, podía ver la enorme piedra que aplastaba tu alma, podía ver todo lo que te dolía vivir, podía ver que todavía no sabías que eras un ángel. Podía verte, realmente, quería decir.




Marisa Monte - Diariamente

jueves, diciembre 20

Nubecita

Vení, vos, nubecita para mí, haceme siempre sombra, lloveme, caeme piedra. Vení, corré a través del horizonte como luna de ruta, viajá conmigo, volame el paraguas, el pelo, lagrimeame los ojos, limpiame la mirada, acompañame, mirame comer.

Bebo de tu agua, bailo bajo tu lluvia, le canto a mi resbalón, soy la sonrisa que te causo.

Volá bajo nubecita, para que te pueda ver, camina cerquita, vos sabés. Yo no te amarro, ni correa, ni collar, menos mucho menos un bozal, vos no mordés y si mordés, dientes del algodón, risa de niños, eco de arroyo, sonajero. Esperame, llovete ahí sobre ese árbol que yo ya vengo. Voy a comprar esas cosas con las que se hacen las tormentas, vamos a tronar vos y yo. Primero hacemos el rayo, después el clarón en el cielo, y después, tronar lo más fuerte que podamos. Vamos hacer noche este día de sopa, de vapor, apunante, de eterno sol enojado y sin ozono.

Baja el agua por tus piernas, nube dulce, aprendí a amar tu gris después que me dejaste, desierto, alma de arena y espejismos.

Tus ojos cerrados, todas tus formas, nube de nubes redondas grandes, naturales. Tu silencio me hace falta como la aguja al dedal, dame tus besos puntadas, coseme la boca, la mente, todos mis ruidos, las gotas sobre la chapa tapan tus gemidos, dejame entrar, entrar. Cuerpo neblinoso, ojos de cristal, corazón frío, agua nieve, mano abierta que deja volarse la mariposa voluntad.

Vení, volvé, esperame sentadita en las escaleras, caminá detrás de mí, yo abro la puerta, el vino, vamos a la cama, hacer un chaparrón, arriba del colchón, con agua y con jabón.


Bueno 2

Las copas limpias vacías a la sombra del armario. La última botella de Valmont, cerrada, su corcho, su rojo, sus promesas de ablandar armaduras.

Ventiluces.

Un domingo nublado en cada rodilla, ropa sucia con jabón en un balde y que se lave sola, una puerta que se cierra un ruido que se ríe.

Delantales.

Dos, tres almohadas en tu lugar de la cama, no tenés velador, no me hace falta, llego a la luz, ves.

Cortinas.

Buscar lombrices, frasco, tierra, pescar el río, tenerte entre mis manos de nene, tener tu libertad escurridiza y salvaje, sacudiéndose entre mis dedos, dejarte ir, dejarte ir, soltarte, darte la libertad que ya tenías, elegir devolvértela, andá nadá, date cuenta.

Sauces.

Nuevas sábanas ásperas, crece la ropa sucia, las plantas, los enojos, se agarran los olvidos y los recuerdos como perros rabiosos, me mira el gato de la vecina, se llama Ámbar, ve algo en mí que yo no veo.

Salchichita.

Un solo cepillo de dientes, un hombrecito negro haciendo equilibrio en el lavatorio torcido, un mapa del subte en la puerta del baño, jabón de coco.

Sueños.

Cuesta dormirse, cuesta despertarse, cuesta olvidarse, acordarse, listita entonces: cera para el piso, arreglar el enchufe, regalos navidad, terminar el documental, llamar mamá, ir al lavadero, comprar bermudas… (hola, vine a comprar las Bermudas, si, como le va, acá están, son suyas, cuidado con el triángulo lo único) concentrarme, no desvariar, olvidarla.












Radiohead - All I Want

miércoles, diciembre 19

Bueno



Cuando camino mis pies mecanizan el movimiento para que mi mente pueda ocuparse de otra cosa, vos dejame a mí. Los brazos van al costado del cuerpo y les hacen burla. En mi cuarto tengo un día escondido, una noche venís, abrís el placard y amanece. Me gusta acariciarme los ojos con tu boca y que me soples la cara o me la sople el viento o la ducha. Tengo talones fuertes como piedras que gastan todas zapatillas, querrán raíces, querrán buscarte, querrán plantarse y decir basta, yo de aquí no me muevo hasta que no me des una buena razón para seguir. Yo he pensado eso también pero no soy tan fuerte, y seguir es como un mecanismo, vos dejame a mí, para que puedas pensar en otra cosa: Estás vivo, deberías hacer algo. El perro me mira y me sonríe, yo le acaricio la cabeza y se viene contento, caminado a los saltitos, olfateando, compañero. En seguida se da cuenta de lo que a vos te llevó casi siete años y otras tantas derrotas, mirarte al espejo, preguntar por qué cabeza al cielo, arrepentimiento. Creemos en las cosas que existen y por eso existen, funcionará igual con las no cosas? Por ejemplo este ardor que tu ausencia me causa, el mismo que me causaba tu presencia, y ese fueguito ese gran calor, falta la lluvia, lago vacío, peces que se ahogan en su salsa. Me gané una motito en un sorteo, hace 100 Km. con un litro de nafta, mucho aire en la cara para una noche de verano, no será tu soplido pero da paz igual.

Da paz igual.









Dj Pau Candi Remix - Bjork & Modeselektor - Scatterheart


miércoles, diciembre 12

Emilse y la falta de mar


a miEmi


¿Por qué nacer mediterránea a una mujer de espuma?

¿Por qué rodear de ciudad, familia, costumbre, a una mujer que deja huellas de arena y luego levanta el viento que las borra?

En la falta de mar se desconoce, Emilse. Deja sus manos en la tierra que las cubre de espanto. No es peor lo que hizo que lo aún no hecho.

Permanecer, transcurrir, no honrar la vida, Eladia, Emilse, a los nombres se los lleva la corriente de lo que somos cada día. No se que ponerme, cada día. Aquel que huye del sufrimiento, más sufre.

El mar tiene superficie para la suciedad, profundidad para la verdad, distancia para el olvido, permanencia para aprender, y se repite ola tras ola porque nos cuesta.

Oceánica Emilse, mira con ojos siempre abiertos, pez fuera del agua. A su boca, refugio de almas deshabitadas, le quedan sus besos, sus besos la evidencian. Y aunque polarice su caída en el frío demencial del hielo eterno, es Antillas, Azores, Canarias… ese azul verde esmeralda, esa clara transparencia, buceable fondo inalcanzable y maravilla. Esa luz coral, canto de piedras y embestidas. Selvas de agua salada, caminar como cangrejo, y sol de final de día.



Una mujer de mar siempre se va, siempre vuelve.


Bobby Hebb - Sunny.
Bobby Hebb - Sunny

miércoles, noviembre 28

Nadia, Natura y La Máquina

A nadi


Nadia rasca con la uña en la madera las alas que le faltan para volarse, pies la atan a este mundo de domingos impertérritos, jardines descuidados, peces muertos en la orilla de la respuesta del mar, que no será dios, pero se mueve de la misma manera.
Nadia, luces de barcos en el horizonte, piel de plegaria, se corta los malos pensamientos para ver si se escapan como manos, pero no, se quedan allí, abrazados a si mismos.

Adentro algo que no es el corazón late.

Natura y La Máquina ejercen su poder y dominio en esta criatura dócil, frágil pero de grandes vientos. Cientos de árboles y montañas creció Natura desde sus tobillos hasta el comienzo del cuello, ya pobló La Maquina su espalda salvaje y su vientre impenetrable, de cimientos donde alzar muros divisorios. Controladas sus tormentas huracanadas, queda tan solo una niña de mujer, que caminará por donde todos caminan.

Pero adentro algo amontona distancia.

Entonces Nadi, sopla suavemente en las hendijas de lo permitido y su aliento de tibia rebeldía, de brisa de Marzo, parte al mundo en dos, imperceptiblemente. Y de la fuerza que la tierra hace para mantenerse unida, crea la niña en su profundidad, las palabras que besarán cada mañana los hombres y mujeres nuevos, dejando para siempre de olvidarse de ser la pureza de los niños que eran. Natura no impone y La Maquina no funciona.

Entonces adentro es afuera, y Nadia habla con su hombre, amigo, ángel, y gana estas palabras que él pierde sin cuidado, como el viento que para ser, pierde el aire que lo hace.





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Björk & Modeselektor - Hidden Place (Dj Pau Candi Remix)

lunes, noviembre 5

Mara No



Vos agarrás y le decís no a Mara, y Mara no. No brilla, no cantan los pájaros sin su brillo, no amanece. Días de bruma sin viento, los barcos se chocan en el puerto.

-. ¡No Mara, eso no se toca! .-

Y eso no es tocado, por nadie más nunca, y muere de falta de tacto, se hace un hueco de adentro hacia fuera y se cae dentro de sí, de no.

-. ¡Mara, ya te dije que no! .-

Que no, te dije, y Mara no, no dice. Los ojos secos sin pestañear, las preguntas sin respuestas, los suspiros, los fastidios. La Niña Toro no, no corre, no camina, no va detrás del rojo, no hay rojos, todos los grises, la voz que no sale de adentro, los cuernos limados, los cascos gastados, los músculos dormidos, ni la cosquilla, ni la sonrisa, ni el reflejo, la mosca en la cara mira con sus miles de ojos la inmovilidad de la vida que no, la niña que no, Mara no.

-. ¡Mara, es no y basta! .-

No y basta, y no basta. Ella se toma las manitos y junta los pies, uno pisando el otro, se le frunce la pera, le tiembla, se le cae del árbol, se cae el árbol, todos los árboles, los bosques, no hay quien agarre los ríos en la crecida, la inundación, después el desierto, pájaros durmiendo en el suelo, peces atascados en el barro, la tierra herida, la vida no.

-. ¡No Mara, y no es no! .-

No es no y el hambre ya no se queja, el corazón se niega a latir, no es bobo. La oscuridad y la fiebre, los sueños donde la gente grita, los monstruos persiguen, la muerte despierta. Levantá el brazo Marita, para que te ponga el termómetro, decile hola al doctor ¿Qué tiene doctor? Que no.

-. ¡Porque no y se acabó! .-

¿Por qué? Porque no. Porque no y se acabó, se acabó. Y se acaba, palidez, ausencia, ambulancia, internación, suero, dios mío. Pulmones de papel crep, palabras que se traban al salir, o que no salen. Silencio, hospital, olor a vida remendada, desinfectada, pasillos que esperan, horarios de visita y un cuadrito de enfermera con un dedo en la boca diciendo no. Y Mara no.
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Música: Jamie T – Calm Down Dearest