viernes, agosto 31

Mara y el nombre de todas las cosas




La pequeña Mara señala con su dedito y pregunta:

-. ¿Eto? .-

-. Esto es un tenedor, te-ne-dor .-

-. ¿Eto? .-

-. Es un tenedor Marita, tenedor .-

-. ¿Eto? .-

-. Ay… tenedor, te-ne-dor .-

-. ¿Eto? .-

-. Esto es una mesa .-

-. ¿Eto? .-

-. Mesa, me-sa .-

-. ¿Eto? .-

-. Es la mesa Mara, me-sa, me-sa… .-

-. ¿Eto? .-

-. Teléfono, esto es un teléfono .-

-. ¿Eto? .-

-. Te-le-fo-no ¿Ves? Es para hablar, teléfono, se usa así ¿Ves? .-

-. ¿Eto? .-

-. ¡Ay esta nena por Dios! .-




A Mara le cuesta aceptar que las cosas sean solo lo que son.


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Música: Sean Kingston – Beautiful Girl.

sábado, agosto 25

Mara mata



Mara camina con desgano a la escuela, donde le enseñan que las cosas son cosas, que los números son números. Donde hay que pararse todos juntos, y todos juntos sentarse, y que la letra “a” se pronuncia aaaa y todos abren la boca como idiotas. Mara camina con desgano a la escuela. Pisa sin querer una hormiga. Se aterroriza, levanta el pie y la ve. La hormiguita se retuerce un poco y muere. Mara ha matado. Se queda paralizada, perpleja, atónita, muda. Un extraño viento salta de árbol en árbol, algo ríe con malicia entre las sombras. La niña se consuela: -. Fue un accidente .-
Camina mirando el suelo repitiéndose: -. Fue un accidente .-
En el recreo se queda parada frente al patio y se repite: -. Fue un accidente .-
En el aula, sentada en su pupitre, la mirada perdida en la ventana de sol, en voz apenas perceptible: -. Fue un accidente .-
El padre de Mara la busca a la salida de clases, con su sonrisa apurada y habla de cosas que ni él escucha. Mara sentada en el asiento de atrás, en silencio, se dice en su cabecita: -. Fue un accidente .-
Durante la cena, mientras se lava los dientes, como respuesta a cualquier pregunta, mientras se pone el pijama y calienta la cama moviendo las piernitas, Mara, insiste: -. Fue un accidente .-
Pero de todos modos llora.
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Música: The Shins - New Slang.

miércoles, agosto 22

Maramoto




La pequeña Mara conoce el mar, el veintinueve de algo de mil novecientos algo, no se acuerda bien. Sus padres la llevan a la playa y ella se detiene azorada al ver la inmensidad oceánica. El agua avanza y ella retrocede, el agua retrocede y ella avanza. Después, cuando se acostumbra, comienza a construir un castillo de arena, como todos los niños. Pero no como todos los niños se divierte. Su castillo tiene rey y reina, príncipes, bufones, una gran corte, sacerdotes, ejército y desigualdades. Mara sonríe viendo al pueblo organizar la revuelta y avanzar decidido contra su castillo recién construído. Ayuda con su dedito a derrumbar las torres donde los arqueros disparan contra la plebe desarmada y furiosa, destruye con su pie los murallones que separan a la pequeña casta lujuriosa de la muchedumbre hambrienta y enardecida. De repente sube la marea y el agua espumosa acaba con la diminuta revolución. La Niña Toro frunce el seño, clava con fuerza sus brazos en la arena mojada. Un temblor sacude levemente la playa, algunos pierden el equilibrio, algunos miran sin entender. Es tarde, oscurece, el cielo se llena de nubes marrones y gordas. Los padres de Mara la toman de las manos y sacudiéndole la arena la llevan a casa.
Al otro día desayunan los tres en el balcón del departamento. El padre lee sorprendido y en voz alta una noticia del diario:
-. Un maremoto arrasó ayer las costas de España y Francia, hay una cantidad no identificada de heridos y cuantiosos daños materiales .-

Mara intenta disimular, muerde una tostada y en estampida los pájaros levantan vuelo.





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Música: Rage Against The Machine - Calm Like a Bomb.


sábado, agosto 18

Mara desconfía




La Niña Toro está sentada en una silla en medio de su habitación. Atenta, pasa lentamente la mirada por todas las cosas. Desconfía.
Las cosas son lo que son pero además son otra cosa. Las cortinas cobran vida con el viento y le tocan la cara con aterradora suavidad, pero al cerrar la ventana, a veces siguen moviéndose. Los cordones de las zapatillas siempre quedan en posición de señalar algo, y si se sigue el camino lo que se encuentra es una combinación de cosas tratando de comunicarse, lo que es asustador, porque las cosas son cosas, no deberían intentar comunicarse. La ropa sucia parece una persona sobre la silla, y si uno la guarda en el placard, parece una persona adentro del placard. Mara desconfía de que las cosas cambian de lugar y de forma apenas ella deja de mirarlas. Desconfía que el pequeño mundo de su cuarto nunca está como ella lo ha dejado. Desconfía que las cosas creadas por el hombre tengan rebeldía, quieran independencia, posean el mismo corazón libertario que ella posee.
Las cosas tienen vida. La vida tiene intención y Mara desconfía de toda intención, porque toda intención tiene un propósito, todo propósito una razón y Mara desconfía profundamente de las razones.
En sus noches de insomnio y fiebre ha estudiado a los hombres, sus razones, sus propósitos, sus intenciones. Cuanto más los estudia más desconfía.
Todo es lo que parece y además es otra cosa y muchas veces más cosas.
La niña permanece inmóvil en su silla, desconfía. No se acuerda si no sale porque no puede o porque no quiere, pero no sale. Afuera es peor, afuera están los hombres y un mundo creado en base a primeras razones, segundas intenciones, propósitos de terceros.
Una extraña luz va rodeando lentamente a la pequeña, una poderosa vibración hace temblar las cosas en sus lugares, el cuarto se ilumina.
Mara está enojada.
De repente, las ventanas se abren con la fuerza de un viento interior y desde el placard ruge una tormenta, furia oscura. Las cortinas son expulsadas hacia afuera, también la ropa sucia, las zapatillas y sus cordones señaladores. Todas las cosas se elevan y luego de revolotear por el cuarto son expulsadas ventanas afuera. El silencio llega, el vacío también, nada queda en la habitación desierta salvo Mara, en su silla.

El silencio tiene sonido a zumbido de abejas.

La Niña Toro se levanta y con inusitada violencia embiste contra el mundo…

…y el mundo cae.

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Música: Rage Against The Machine – Mic Check.

viernes, agosto 17

La Otra Elisa

Capitulo XII:




-. …hola .-
-. Hola ¿Estás llorando? .-
-. …no, es el viento... ¿Qué hacés acá? .-
-. …soplo .- mi viento en su cara que sonríe.

Después el silencio. Y en el fondo de sus ojos un antiguo terror de mujer que convive con la inevitable tragedia de matar lo que más ama. En el fondo de sus ojos un antiguo llanto, un llanto muy anterior a ella, anterior al agua. Al agua que en mí se congelaba, piedra que me hundía desde el fondo, aturdido en mi presentimiento, ahogaba.

-. ¿Qué pasó? .-
-. ... .-

Después la nada, y en el fondo de la nada la verdad que no quería... la verdad que no salía, no salía de vergüenza, la muy fea, la horrible, la verdad de dientes amarillos y lengua llena de espinas.
Su boca que se abre de besos enterrados, ladridos espumosos, explicaciones podridas, ruidos lacerantes, carne para cuervos...

-. Pau, yo me sentía tan sola, y vos no estabas... .-

Después la muerte. Ojos abiertos que no ven, un incendio en cada mano, y los monstruos que se devoran a si mismos en cada adentro.
Yo que ya sé todo pero escucho: confirmar la muerte, como mirar la sangre irse lentamente de nosotros, por ese agujero enorme que deja el que se va, ese que éramos... sangre las palabras absurdas, las impronunciables, las palabras que no pueden deshacer los errores que en silencio, la ausencia nos tropieza.

-. …no me vas a poder perdonar, ya sé .-

Después, la tormenta, oscurecido cielo manchado de negro, arrancaba los árboles de la tierra, hundía los barcos en el mar, enfurecido mi amor era un gigante derrotado que al caer destruye el mundo que lo condena.


-. ¿Por qué? Elisa .-
-. …no me mires así .-
-. ... ¿por qué? .-
-. …me voy .-
-. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? .-



Porque sí.

Después la nada y mucho después conocería a Otra Elisa, pero esa es Otra historia... o la misma.



Fin.
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Música: Beck - Everybody'S Got To Learn Sometime.

miércoles, agosto 15

La Otra Elisa

Capitulo XI:



Elisa, tus ojos están cerca ¿Me mirarás de nuevo con esa mirada de dolor, del dolor de un amor tan grande que no se soporta solo? un amor tan grande que debe ser dividido en dos... o en tres, o cuatro, cinco... tan grande que sobra, que hay para mañana, pasado mañana, todo el invierno... un amor tan grande que te llena, llama, llueve, y vas así todo gordo, fuerte, feliz, seguro, le ponés la cara al viento, al olvido, al futuro, a lo incierto, le ponés las cara al tiempo, al tiempo que no puede, no puede el Tiempo ni la Distancia puede, con este amor tan grande, tan grande como un río que no termina nunca porque siempre empieza de nuevo ¡Agua!
-. ¿Agua? Hay ahí, pero está natural... ¿No quieren Coca? Tengo Coca fría ahí en la heladerita... .-
-. …ah, gracias... .-
No me acuerdo el nombre del camionero, me acuerdo que contaba historias de aventuras, de un tiempo en que solo bastaba querer algo para conseguirlo.
-. ...bueno entonces me metí como changarín, fui juntando la guita, en aquel tiempo era gratis el curso en la marina... ¡Y cuando tuve el carné me embarqué! .-
Elisa estoy llegando, vengo con mi barco, estos son mis pies que caminaron hasta acá, estoy intacto, he triunfado porque he sobrevivido, Elisa, todo yo, con cada mano cada sonrisa, las nuevas y las antiguas, volveremos a ser porque nunca dejamos de ser porque lo que nos une es tan grande, es...
-. ... ¡Inmenso! yo nunca había visto un barco tan grande, era impresionante, como un edificio en el agua, yo no estaba solo, iba con otros tres compañeros, todos de Río Gallegos, entramos mirando todo, era un barco panameño, pero había tipos de todas partes, daba un poco de miedo... .-
De miedo, de ansiedad, temblaba imaginando cada posible encuentro (luego aprendería que esto no se hace, por una extraña razón cada acción imaginada, nunca acontece) mis manos se ataban una a la otra y yo no estaba más en ese camión, en ese camino, estaba en...
-. ...no sé, andábamos por lugares que nunca supe el nombre, el buque era enorme y teníamos que permanecer juntos para no perdernos, era peligroso meterse donde no se sabe, cuando parábamos en algún puerto todos bajaban, nosotros no, nos quedábamos en el barco jugando al truco, nos hicimos amigos del cocinero, un chango de Corrientes, él nos contó muchas historias, pero, después de cinco meses en alta mar ya nada te importa... .-
Nada importa, todo se cae, pierde el sentido ¿Qué importa? ¿Qué? y además, ¿Cómo una persona puede transformarse en tanto, mucho, todo así?

Llegar, saltar del camión, poner los pies en la tierra, llegar. El camionero nos dio direcciones, gente que podíamos ver en el puerto para conseguir trabajo como changarín, para tener plata, plata para... bueno para todo, todo lo importante.
Llegué a la casa con las flores medio caídas, es que di muchas vueltas a la manzana, soy un cagón, dale cagón. Miré de nuevo la dirección, es acá, dale cagón, golpeá...
Tomar aire, tomar más aire, ¿Qué pasa hoy con el aire que no alcanza?... tomar más aire... ffffffuuuuuuu... soltar todo el aire junto, ese aire caliente, lleno de cortocircuitos...
¡Más aire!
Vamos: ¡toc toc toc! golpear la puerta de la casa de las Yanes, la casa de Elisa... pero de todos los posibles momentos imaginados... ninguno era como este...
Nadie atiende.
No están, no hay nadie...
-. ¡¿Angustia que venís vos ahora?! .-
Las flores se doblaban como vergüenzas, caminar hasta la parada del colectivo, volver a Rawson, ya no vivíamos en la casa de al lado, no tenía corazón para esperar el bondi, no tenía cuerpo para dejarlo quieto, caminar y la angustia queriendo agarrarme...
-. No jodas Angustia, vengo a la tarde, deben estar en la playa... salí Angustia, ¿Qué venís? .-

Pero no volví a la tarde, ni al otro día, ni al otro, y así me fui quedando, y la angustia me agarró, y se fue quedando... y los días pasaban y yo ausente, como en sueños donde las cosas pasan, pero no pasan realmente...
El Leo y yo nos mudamos a un camping en Playa Unión, con una carpa prestada, fea y sucia, andábamos todo el día en el mar, o jugando al pool, metegol, fútbol... conocimos a otras chicas, unas que estaban en una casa rodante, nos invitaban a jugar a las cartas, o al ping pong... nos reíamos mucho, pero la angustia no se iba, nunca se iba, hasta que un día se la llevó el viento.
Un viento furioso, se desató de repente ¡No se atan los vientos! se enfurecen. Viento furioso se llevó todo, la carpa, la ropa tendida, la pelota, las cartas, los cables de la luz, la arena y hasta alguna gente se llevó, y mi angustia.
Y trajo una risa tonta, con el Leo nos miramos y nos empezamos a reír, y no podíamos parar, y festejábamos el viento que la gente sufría, y corríamos por la playa que la gente abandonaba, y celebrábamos el mar del que la gente huía, y gritábamos al viento que se llevaba nuestros gritos. Y apenas podíamos ver, los ojos entrecerrados, el viento sacudiendo mi ausencia, llevándose mi angustia y trayendo...
¿Elisa?
Del otro lado de la calle, los pelos tapándole la cara, y el mundo se detiene y solo hay viento, ella ahí parada, mirándome sin expresión, con las manos en los bolsillos.
Yo crucé la calle entre bolsas y hojas y papeles voladores, la miré, no dije nada, no dijo nada, estaba rara, diferente, otra... estaba linda, porque era linda y porque yo la amaba, porque siempre estuvo linda, y porque ese día todo era lindo, yo era lindo, mi amor era lindo, la furia del viento era linda. En días así no se puede morir, yo vivía. Vivía. El viento adentro, volándome.
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Música: Faith no More - Easy.

lunes, agosto 13

La Otra Elisa

Capitulo X:



Ignorar el Tiempo y atravesar la Distancia.
Atravesar la distancia... atravesarla...
Llegar hasta la casa de la esquina, miedo, seguir, dar la vuelta manzana, tomar coraje, sacar pecho, llegar hasta la casa de la esquina, miedo, golpear la puerta... toc, toc, toc...
Pero no había plata, no había suerte, compañeros, fuerzas, decisión, osadía, no había como.
Había por que y un camino largo y recto como el horizonte, el mar de un lado, la cordillera del otro, desierto, siempre...
Y cuando estaba enredado en el fracaso, enredado en los no puedo... llega mi primo, fresco como una lechuga, con su cara de niño que sonríe, llega mi primo, el Leo, con sus flores en los ojos, sus dibujos de arena, la poesía de ser él, llega, y todo cambia...
-. No, no está de novia, je je je quedate tranquilo... .-
-. ¿Pero vos la viste? ¿Cómo está? .-
-. Y... está linda, crecieron, igual no las veo mucho... se mudaron a Madrin .-
-. No importa, ¿Vamos? .-
-. ¡Vamos! .-
-. Je je.. vamos .-
-. ¿Y cómo vamos? .-
-. No sé... pero vamos .-
Y fuimos. Es que de a dos todo es tan fácil que uno sonríe. Teniendo espalda uno duerme tranquilo, teniendo espalda uno es dos... y la seguridad que me falta es la que doy.
Y fuimos. Juntamos plata de todos los costados, de todas las manos, de todos los bolsillos, de todos los amores... nos alcanzó hasta Río Negro, es que la pobreza nunca fue nueva. Íbamos tomando mate adelante con los choferes, cerca del amanecer nos dejaron en un cruce, en la ruta, no había nada, solo una estación de servicio, un sereno, camiones parados, manchas de aceite, una ruta recta que sigue y se pierde... un perro flaco, compañero... ¿Y ahora? Ignorar al Tiempo.
No pasaba un auto, y si pasaba, iba tan rápido que ni podíamos ver la cara de insensible del conductor... inventábamos juegos...
-. ¿Ves aquella lata, esa allá? .-
-. Sí... .-
-. Bueno, si le acierto, si la piedra entra en la lata... eeeehh Elisa me quiere todavía .-
-. ... pero Pau .-
-. ¡Nada! Vos ¿Sí acertás qué? .-
-. Si acierto yo, van a venir dos rubias tremendas en un Mercedes con comida y cerveza .-
-. …je je, bueno pero yo no quiero la rubia .-
-. …ay, claro... vos tenés a Elisa, claro... ¡Andá! ¡Las dos para mí entonces! y la comida también... .-
-. No, la comida si acepto... ¿Y los sanguches, no quedó ninguno? .-
-. No, me comí los dos que quedaban, vos dijiste que no querías... .-
-. ¡Gordo morfón... uuuuuhhhh casi le emboco! ¡Pegó en el borde, viste?! .-
-. …mirá ahí viene un camión, si para en la estación podríamos ir a chamuyarlo, ponerle cara de buenos, decirle que vamos a Rawson... .-
-. …si, está parando, ¡Andá dale! .-
-. No, yo no, andá vos mejor, vos hablás mejor... .-
-. Tá bien, pero uno cada uno... .-
Voy yendo, tengo que poner cara de lástima, de pobre nene, ¿Me lleva señor por favor que estoy solo en esta ruta y no tengo nada de nada?... de lejos el Leo grita:
-. ¡Le acerté a la latita Pau! ... ¿Viste Pau? ¡Le acerté! .-
Mañana de frío que aprieta, que muerde, el estómago vacío y ni una moneda en los bolsillos, las manos en los bolsillos, la cara en los bolsillos, el sol blando en los bolsillos, nada...
-. ¿Y, qué te dijo? .-
-. …que va a Bahía Blanca... pero si no me parece que nos llevaba, funciona mejor así, podríamos separarnos, vos te quedás acá por si pasa un auto, yo me voy a la estación y agarro a los que paran, los hablo, les pongo esta cara de lástima mirá... .-
-. Sí, tá buena, tá buena .-
-. ¿Hacemos así? .-
-. Dale, ¿Viste que le acerté a la latita? Las rubias Pau, las rubias, jejeje... .-
Era lindo igual el frío, era lindo porque no mordía fuerte, porque yo estaba fuerte, porque nada me podía, porque estaba atravesando la distancia, porque te quiero, todavía, siempre. Era lindo igual el hambre, porque era un sufrimiento de nada comparado con el que sentía al quedarme quieto, esperando que mi amor se muera, ¡Ese inmortal! Era un hambre de nada comparado al vacío de cada noche antes de dormir, otro vacío peor que el hambre, mucho peor, y ése, ahora, se calla y espera...
-. Hola, buenos días señor, somos estudiantes, vamos a Rawson, ¿Nos podría acercar? .-
-. No, no voy para allá... .-
Las horas pasan y el sol se va corriendo, en La Patagonia el sol no entra bien en el día, pasa medio de lado, y cualquier hora del día parece el final del día. A veces el Leo se venía a charlar, o yo iba hasta su lugar, siempre atentos a los pocos autos o camiones...
-. Me parece que no hay que decirles que vamos a Rawson, si les anticipás el lugar es fácil decir que no van para allá y listo... .-
-. sí, es mejor decir así: hola, que tal señor, ¿Para dónde va? Ahí el tipo tiene que decir .-
-. ¡Eso! Y si dice Comodoro, o Madrin, o alguna que nos acerque, ahí le decimos el resto del versito... .-
-. Claro, ahí le decimos: nosotros somos estudiantes, vamos hasta Rawson, ¿Nos podría acercar? .-
-. Listo, el próximo nos lleva, uuuuuuuhhhh mirá, ¡Se te pasó un auto! .-
-. Igual no iba a parar, ¡Viste que autazo! .-
-. Sí, los ricos nunca paran .-
-. Allá viene un camión, acordate, decile bien .-
-. Vos dejame a mí... .-
-. Hola señor, que tal, ¿Para dónde va? .-
-. Voy hasta Comodoro... .-
-. Nosotros somos estudiantes, vamos hasta Rawson, ¿Nos podría acercar? .-
-. ¿Cuántos son? .-
-. Nosotros dos nomás .-
-. ¿Saben cebar mate? .-
-. ...eeeehhh, sí, ¡Mi primo sabe! .-
-. Bueno, andá buscar agua, voy al baño y salimos .-
-. Sí, gracias... ¡Hey! ¡Leoooo! ¡Vamos! .-
Y la alegría es un fueguito que se enciende dónde antes había un agujero oscuro y húmedo, y el humito recorre el cuerpo, calienta cada desobediencia, cada desesperanza, crujen los miedos, se hacen chispitas, se van al cielo.
-. ¿Quieren alfajores? Saquen, saquen, esos los hace mi mujer, saquen, no se hagan los tímidos .-
O es un río la alegría, de agua dulce, de miel, y cada delicia enterrada en el olvido hace nacer una planta de recuerdos, los más lindos.
-. ¿Saben manejar? Después los dejo manejar un poco... es fácil, el acelerador está acá, al lado del volante, y en esta ruta ni hace falta cambiar las marchas... .-
O la alegría es un cartel de falta poco, de ya llegamos, un cartel de dientes blancos, de no importa nada más que este presente...

¡La sonrisa será eterna o que muera la sonrisa!

-. ¿De que se ríen? .-
-. ... eeh, no, de nada... .-
-. ...sí, de nada... .-







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Música: Royksopp - Remind Me.