miércoles, septiembre 4

El Fraude de Ezequiela Reta

Un cuento basado en hechos reales.

Conocí a Ezequiela Reta hace unos tres años, en una reunión informal de un grupo de gente que como yo, había visto un documental impresionante y necesitaba juntarse a debatir sobre lo que vio y a decidir que hacer con esa información.
La primera reunión fue en un departamento de Nueva Córdoba, desordenado, simpáticamente descuidado, como cualquier otro departamento de estudiantes universitarios en la ciudad. Nos recibió otra chica, algo desinteresada en el tema, que se me hacía la compañera de casa, no tan de acuerdo con prestar el espacio común a este tipo de debates. Ezequiela apareció por un pasillo, lo primero que se vio fue su sonrisa, su entusiasmo, su paz interior, algo inquieta sin embargo. Era una chica flaca, alta, de tez blanca y ojos claros, de mirada suave y hablar seguro, de estética levemente desaliñada, onda “new hippie”. Se destacaba fácilmente del resto de los participantes de la reunión, porque se explicaba mejor y se ponía en el papel de líder naturalmente, sin imposiciones.
Después de esa primera reunión hubo otras, en distintos lugares. La flaca siempre aparecía precedida por su sonrisa y ese andar en paz, con el que camina quien viene del campo o de un pueblo rodeado de campo. Su tiempo interior contrastaba con el embotellado ritmo de la ciudad.
En aquellas reuniones no se avanzaba mucho, eran demasiados temas, demasiados enfoques, demasiados egos chocando. El no poder expresarse o no encontrar la claridad de conceptos y de acciones fue diluyendo el número de miembros y haciendo las reuniones más informales hasta transformarlas en meras tertulias de amigos, donde en lugar de hablar de amores o de la facultad, se hablaba de energías alternativas, veganismo, y la lucha contra el sistema.
Ezequiela era una mina abierta, que sabía escuchar, te miraba fijamente cuando hablabas tratando de entender cada palabra, asintiendo con la cabeza cuando coincidía en algún concepto, ayudándote con algún término cuando te trababas intentando explicar algo. Cuando le tocaba el turno de expresarse hacía siempre una síntesis citando algunas cosas de lo que cada uno había dicho, le gustaba sacar conclusiones, cerrar los temas, inducir acciones, no quedarse en la mera palabra. De cada uno de nosotros, del pensamiento y la opinión de cada uno, aún de los más básicos ella sacaba algo destacable, incorporaba los conceptos, alagaba al citarte: -. “Es como dice Pablo, tenemos que tratar de ser más prácticos…” .- decía, por ejemplo.
Ella y yo compartíamos en mayor medida nuestras ideas y pensamientos sobre casi todo, y cuando no lo hacíamos, nos quedábamos hasta muy tarde discutiendo amablemente hasta acercar posiciones. Finalmente nos separábamos con la tranquilidad de saber que las diferencias eran sobre detalles, pero que en lo principal, en lo importante, estábamos esencialmente de acuerdo.
Nos empezamos a hacer amigos y a compartir, además de toda nueva información sobre la línea abierta por aquel enigmático y revelador documental, también sobre cuestiones personales. Así me enteré que estudiaba medicina, aunque yo hubiera jurado que estudiaba historia, sociología o alguna ciencia social, y que no trabajaba, que la bancaban económicamente sus padres, algo que siempre me pareció burguesamente indigno, aunque nunca se lo dije. Teniendo en cuenta que estudiaba poco en ese intercambio contractual tácito con sus padres, que por su parte cumplían, pagando el alquiler y todo lo que necesitase en su vida de estudiante, ella tenía un pequeño cargo de conciencia.
Yo era más grande, había vivido ya la vida de estudiante, no había podido terminar mis estudios por tener que trabajar, pero esas diferencias de clase nunca fueron barrera para nuestra incipiente amistad. Lo fueron en cambio ciertas diferencias que comenzaron a aparecer y nuestra amistad quedó relegada, apenas comenzando. De todos modos a ambos nos producía una instantánea sonrisa saber del otro, reconocernos en las manifestaciones públicas o en alguno que otro evento cultural. En diferentes medidas nos respetábamos y admirábamos.
Una de las diferencias fundamentales fue el hecho de que ella se erigiera como líder de un Movimiento que llevaba el nombre del documental que habíamos visto, aquél revelador, y entonces iniciara una actividad muy parecida a la militancia política a favor de que el documental se hiciera público y lo viera mucha gente. Yo no coincidía con esa idea, ya que aquel trabajo audiovisual mostraba básicamente como la sociedad occidental judeo-cristiana estaba cimentada en grandes y profundas mentiras, entre ellas el cristianismo, y no todo el mundo está preparado emocional y mentalmente para asimilar esa hipótesis. Además la manera militante en la que ella enarbolaba las nuevas verdades descubiertas por esta película a mi no me convencía, si bien la información me parecía lógica, siempre tuve la tendencia de tomar las cosas con pinzas, no aceptar todo como me es dado, ya sea una información oficial o una alternativa, y embanderarse para mí que soy anarquista, siempre me fue un acto de ceguera política, de masificación, de falta de criterio propio. Dejé de asistir a las reuniones del grupo, donde todo comenzó a distorsionarse con la entrada de personas con claros desequilibrios emocionales y con ciertas directivas dadas por un oscuro personaje que se atribuía ser el líder del movimiento en el país y se mantenía en el anonimato instando a todos a hacer lo mismo, con ciertas ínfulas de perseguido político. Ezequiela cambió su nombre en las redes sociales a uno muy ridículo, y copiaba y pegaba toda información vertida por este líder anónimo a modo de secta religiosa, sin discutir ni aceptar disenso.
Por otro lado ella tenía mucho tiempo libre y yo poco, y ese poco tiempo libre que me restaba era demandado por mi novia, mi familia y cuestiones relacionadas. Fuimos perdiendo contacto, dejamos de vernos, yo seguía sus opiniones y acciones por internet, comentando alguna que otra cosa, pero cada vez estábamos más distanciados en todo sentido. Me enteré que al fin se había puesto a estudiar con dedicación. Me enteré que un día se recibió, que ahora era la doctora Reta. Me enteré que planeaba sumar todas las medicinas alternativas a la medicina oficial, para ayudar mejor a sus futuros pacientes. Me enteré de que haría la residencia en tal o cual hospital y que reclamaría por el bajísimo sueldo que le pagaban a esos practicantes.
Siempre pensaba un día invitarla a tomar un café, un mate, a la plaza, y ponernos al día. Sabía que debía ser un día que pudiese disponer de mucho tiempo, ya que las crecientes diferencias demandarían discusiones intensas y extensas.
Pero Ezequiela comenzó a cambiar, sus mensajes en las redes sociales tenían un dejo de suficiencia, de soberbia, tiraba máximas como absolutas y criticaba con dureza inusitada en ella opiniones o teorías de amigos o conocidos. Ya no volví a encontrarla en las manifestaciones en contra de Monsanto o de la tala masiva de árboles, o de poner una cancha de golf en un lugar donde falta el agua o del capitalismo salvaje en cualquiera de sus expresiones. Comenzó a tornarse prepotente, irrespetuosa, sesgada, reaccionaria. Amigos en común, asombrados por el cambio, me señalaban tal o cual comentario, donde “la flaca” defenestraba públicamente a algún ex compañero del Movimiento de la que se creyó líder, por alguna actividad o información contraria a las aceptadas comúnmente.
Ahora lideraba otro Movimiento, el de “Los Escépticos de lo Alternativo”, donde se encargaba de publicar opiniones o investigaciones de terceros que atacaban las medicinas alternativas, las fuentes de energía alternativas, las posiciones políticas alternativas, la alternativa en sí misma, de cambio, a este sistema que gobierna la vida humana en sociedad. Lo curioso era que esta nueva y sorprendente posición era necesariamente opuesta a la anterior y yo me preguntaba: ¿Puede una persona cambiar tanto al punto de negarse a sí misma?
Lamentablemente puede, sí, y Eze es un claro ejemplo de eso. ¿Qué puede generar que una persona cambie de esa manera? ¿Las estructuras de la universidad? ¿Las ínfulas de grandeza? ¿Las trampas del ego? ¿Qué te llamen Doctora?
Comenzó a dudar de todo, menos de las mentiras oficiales, comenzó a contradecirse, y en una absurda “Caza de Brujas” a perseguir y denunciar públicamente el fraude de las medicinas alternativas, de las terapias alternativas, de la alimentación alternativa, de las teorías conspirativas. Para ella todo lo que atacara al orden establecido y aceptado socialmente era un fraude. Nunca se dio cuenta que el fraude era ella misma. Se lo dije, sutilmente, no quiso oír, le mostré ejemplos que se negó a ver, le hice preguntas retóricas para que notase su contradicción permanente, nunca supo que responder.
Algunos aventuraron hipótesis de por qué cambió, otros dicen que no hubo tal cambio, que en realidad siempre fue así. Muchos se fueron alejando de ella, pero no le importó, el lugar de sus antiguos amigos fue ocupado por un séquito de pibes que le aplauden su escepticismo tendencioso y su inquisición del que piensa diferente al pensamiento autorizado, que siente otras cosas que no son permitidas o que elige creer otras verdades que no son la verdad oficial.

Al final le dije todo esto pero de la manera más dura posible, como quien sacude de los brazos a una persona hipnotizada. Entonces me borró de sus amigos, silenció mis opiniones, calló mis argumentos.
En los pasillos fríos y vacíos de su vida, se escucha la metalizada voz que por los parlantes reclama repetidamente su presencia: -. “Doctora Reta se la solicita en lobotomía, Doctora Reta se la solicita en lobotomía” .- No es para que trate a nadie, no. Es para tratarse a sí misma, una práctica habitual en quien elige creerse su propia mentira.


Pablo Candi. (Septiembre 4, dos mil trece)

domingo, abril 15

Apología



¿Cual es el mecanismo que nos hace de repente, y sin motivos aparentes, recordar a una persona? ¿Por qué aparece esa persona en el camino de tu vida, primero? ¿Se supone que debés aprender algo de ella, enseñarle algo, sin querer tal vez, aprender juntos, algo? Solo pensar que al universo, o al orden que lo rige, y un orden inteligente lo rige, eso no es creer en dios es, observar alrededor... al orden inteligente que lo rige, decía, le debe costar muchísimo unir los caminos inconexos de dos personas diferentes... y para qué? ¿Debe primero todo tener un para qué? ¿Se permitirá el orden universal la idiotez del azar? Causa y efecto. Una ley universal respetable... pero ¿por qué recurro al infinito para justificar tu presencia en mí después de tanta ausencia de nosotros en nosotros y en todo? ¿Este desorden en mí debería ser compartido? Sí, por que nunca dejé que las palabras se enfriaran en su inmediata consecuencia. Sí, hoy, un día como cualquier otro, absurdamente único e irrepetible, nublado, con algunas gotas finas y lentas mojando mi humana terquedad de seguir adelante con una vida sin saber su razón de ser... te recuerdo. Maga. Al alma dentro o fuera o en vos, Maga. ¿Qué pensarás? ¿Me recordarás? ¿De que manera? ¿Seré yo algo del misterio que vos sos para mí? ¿Podrá el misterio encontrar un agujero de seguridad por donde expresarse en esa poderosa fortaleza que es tu mente? ¿Por qué el universo no ha vuelto a reunirnos? ¿Será eso finalmente el olvido? ¿Estaré yo, luego yo, vehemente admirador de la naturaleza, del orden de todas las cosas, de esa inteligencia que muchos llaman dios, violando alguno de sus principios básicos al recordarte? Y de ser así, ¿por qué no me importa? ¿Es amor esta pequeña rebeldía? Es amor esta pequeña rebeldía. 




Y recordarte permanecerá impune, aún después de esta apología.

viernes, julio 29

Me llega un mail de esos FW de parte de una amiga, que supongo que no lo escribió, pero de alguna manera adhirió al contenido, como para reenviarlo. El mail es el siguiente: 

LOS DERECHOS HUMANOS, SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS. 

GENIAL LA FRASE FINAL , ¿NO? 

¡¡¡LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS!!!! 

Hace poco, las madres de PANDILLEROS encarcelados, realizaron una manifestación, exigiendo los "DERECHOS" de sus hijos. 


Aquí está la respuesta de una madre ciudadana, hacia la madre que protestaba.. . 

DE MADRE A MADRE: 

"Vi tu enérgica protesta delante de las cámaras de TV, en la reciente manifestación en favor de la reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a sus familiares, y con mejores prestaciones. 

Vi cómo te quejabas de la distancia que te separa de tu hijo, y de lo que supone económicamente para tí, ir a visitarlo como consecuencia de esa distancia. 

Vi también toda la cobertura mediática que dedicaron a dicha manifestación, así como el soporte que tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas que querían ser solidarias contigo, y que contabas con el apoyo de algunas organizaciones y sindicatos populistas, comisiones pastorales, órganos y entidades en defensa de los derechos humanos, ONGs etc. etc. 

Yo también soy madre y puedo comprender tu protesta e indignación. 

Enorme es la distancia que me separa de mi hijo. 
Trabajando mucho y ganando poco, idénticas son las dificultades y los gastos que tengo para visitarlo. Con mucho sacrificio sólo puedo visitarlo los domingos, porque trabajo incluso los sábados para el sustento y educación del resto de la familia. 
Felizmente, también cuento con el apoyo de amigos, familia, etc. 
Si aún no me reconoces, yo soy la madre de aquel joven que se dirigía al trabajo, con cuyo salario me ayudaba a criar y mandar a la escuela a sus hermanos menores, y que fue asaltado y herido mortalmente a balazos disparados por tu hijo. 
En la próxima visita, cuando tú estés abrazando y besando a tu hijo en la cárcel yo estaré visitando al mío y depositándole unas flores en su tumba, en el cementerio. 
¡Ah! Se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá durmiendo en un colchón y comiendo todos los días. O dicho de otro modo:seguiré sosteniendo a tu hijo malhechor. 
Ni a mi casa, ni en el cementerio, vino nunca ningún representante de esas entidades (ONGs), que tan solidarias son contigo, para darme apoyo ni dedicarme unas palabras de aliento. 
¡Ni siquiera para decirme cuáles son MIS DERECHOS! 

¡Si estás de acuerdo con esta carta, hazla circular! 
Quizás entre todos, podamos revertir estos valores que existen en nuestro país, donde los delincuentes, ladrones, terroristas y corruptos tienen más derechos que los ciudadanos honrados y trabajadores, que sólo queremos vivir en paz. 
¡LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS! 


No te rindas, aun estas a tiempo de alcanzar  y comenzar de nuevo ! ! ! ! Mario Benedetti.


Terrible ¿No?

Una de las frases más fascistas que debo haber leído en los últimos años es esta de "Los derechos humanos son para los humanos derechos" porque en seguida se me viene la pregunta: ¿Quién determina quien es derecho y quien no? ¿La justicia? ¿Esa misma justicia que encarcela a un tipo por robar 200 pesos de una farmacia y deja libre a un político o un banquero por robarle miles de millones a un pueblo entero? ¿Quién determina que es exactamente ser derecho? Esa pobre madre está muy confundida, no es contra la madre del delincuente preso contra la que tiene que cargar, o a quien tiene que escribir, es contra el sistema. El sistema político y social, democrático o militar, que durante toda nuestra historia ha fabricado enormes desigualdades y generado sufrimiento, desesperación y hambre en miles de habitantes de este suelo. ¿Quienes son los causantes de la pobreza, el desempleo, la desigualdad social, el hambre? Son exactamente esos mismos que le roban a millones de personas y nunca van presos, esos mismos que mantienen una vida de opulencia y lujo gracias al hambre del resto. Esos son los mismos que luego juzgan los errores de los pobres, y los meten presos o los matan por hacer, en pequeña escala, lo que ellos hacen a gran escala.   
Finalmente la nefasta frase recuerda aquella con la que los milicos se escudaban cuando les reclamaban por los derechos humanos de esos humanos que ellos creían no tenían derecho ninguno: "los argetinos somos derechos y humanos". Muy humanos sobretodo eran esos argentinos, que torturaban mujeres embarazadas y les robaban sus hijos, muy derechos y muy valientes. 
Finalmente para coronar un mail de contenido político expresamente de derecha, ponen una frase y la firma de Benedetti. Pobre Mario, él que siempre defendió los derechos humanos, que son de todos los humanos por igual, firmando un mail de una cortedad de miras asombroso, propia del remanente derechoso que intenta recuperar lugares perdidos desde los gobiernos de la dictadura, donde los derechos humanos solo eran para los humanos derechos, la gente como uno, viste?

Triste.


miércoles, marzo 23

La Inmigración del Facilismo


La inmigración no es un tema tan complejo, básicamente se puede dividir en dos grandes grupos: La Inmigración del Desesperado, ese que emigra porque se está muriendo de hambre, literalmente. Ese que ha perdido hijos, parientes cercanos, los ha visto morir en sus brazos, con los estómagos hinchados, piel y huesos, morir de sed, de una infección simple, de cualquier cosa. Ese que viene de países que son metidos en la gran bolsa del Tercer Mundo, pero podrían ser considerados del cuarto, quinto, ultimo mundo, ningún mundo. Ese que lleva generaciones de malformaciones debido a una nutrición deficiente, y por lo tanto ni siquiera tiene capacidad mental para buscar otra salida que no sea la de irse, arriesgando la vida que ya poco vale, cruzando de cualquier manera mares y fronteras, para llegar a algún lugar donde haya comida, trabajo, cualquier trabajo. Con suerte, mucha suerte, podrá sobrevivir y hasta mandar algún dinero para los que quedaron atrás.


Después está la otra inmigración, La inmigración del Facilismo. Esa que llevan a cabo ciertos sectores de la clase media de países que si bien son metidos en la gran bolsa del Tercer Mundo, bien podrían ser considerados de Segundo Mundo. Países con agua corriente, potable, con campos sembrables, con recursos. Países con historia de luchas, de los trabajadores para conquistar derechos de los que ahora gozan todos, de estudiantes y docentes por una educación laica, gratuita y de calidad, mantenida por todo el pueblo, en la que se formaron esas clases medias que emigran. Emigran porque pretenden más, ganar más dinero, trabajar de lo que les gusta, conseguir bienes materiales, casa, auto, vacaciones en Cancún, esas cosas… Ellos tienen todas las facilidades por las que otros lucharon, dieron sus vidas, tienen todas las capacidades para cambiar cualquier cosa que nos les guste de su país. Pero prefieren no hacer el sacrificio, es mucho más fácil ir donde las cosas están mejor, no importa a costo de qué o quienes están mejor. Emigran a países del llamado Primer Mundo, cuya bonanza económica está basada, en su gran mayoría, en  las reservas en oro de sus bancos centrales, que les permite emitir moneda para cubrir sus déficits. Ese oro es el mismo oro que fue robado a sangre y fuego de aquellos países de donde provienen los inmigrantes, del primer y segundo grupo. La diferencia es que el primer grupo ignora esto, ignora casi cualquier cosa, en cambio el segundo lo sabe, pero prefiere ignorarlo.

Luego existe una política hipócrita de conciencia tranquila. El inmigrante facilista no se hace cargo de los problemas, los errores, y los defectos de idiosincrasia de su país de origen, sin embargo festejan sus triunfos deportivos, artísticos, y se ponen nostálgicos. Y aunque vivan años y años en el país al que eligieron emigrar, tampoco se hacen cargo de los accionares criminales con los cuales los gobiernos de esos países mantienen el status de bienestar del cual ellos gozan. Más claro: Los países del Primer Mundo mantienen sus status de bienestar básicamente de dos maneras: Presionando a los gobiernos y los pueblos del Tercer Mundo, con políticas de ajuste, endeudamiento, exigiendo libre mercado pero aplicando un proteccionismo descarado, comprando políticos y empresarios, extorsionando, sobornando, amenazando. O, en caso de que estos métodos no funcionen,  actúando por la fuerza, invadiendo, bombardeando, masacrando poblaciones civiles, robándoles descaradamente sus recursos naturales, y sometiéndolos a gobiernos títeres que cuidan sus intereses, una especie de esclavitud moderna. Bueno, no tan moderna, es básicamente la misma manera de operar del Imperio Romano o cualquier otro imperio. De ahí la palabra imperialismo, gastadita de tan vigente.
Los inmigrantes del facilismo no se hacen cargo de estas atrocidades, ellos solo viven ahí. Se defienden alegando que no eligieron a los gobernantes de los países en los que viven, esos que mandan a matar, saquear, imponer. Tampoco eligen a los gobiernos títeres en sus países de origen. Ellos solo eligen lo que les conviene a ellos mismos, y si por acaso el país del primer mundo en el que eligieron vivir atraviesa una crisis económica, pues se mudan a otro donde las cosas estén mejor y dale que va.

¡Este tipo de inmigración merece mi más sincero desprecio!






martes, marzo 15

Un Día para la Mujer


Darle un Día a La Mujer, como una dádiva, forma parte ineludible del machismo. El machismo no es un problema de Hombres contra Mujeres, es un problema social, profundo, de hombres y mujeres contra si mismos. En una sociedad machista, como la nuestra, como casi todas, las mujeres pierden y los hombres también. Salvo el extremismo feminista todos pueden darse cuenta que al machismo lo sostienen esencialmente las mujeres, sin su silencioso apoyo no hubiese sobrevivido tanto tiempo. La mayoría de las mujeres educadas en una sociedad machista, repite esa enseñanza. La mujer debe rebelarse contra el hombre, pero fundamentalmente contra el resto de las mujeres, las que se asumen menos, las que no se rebelan. Los hombres deberían rebelarse contra los propios hombres, contra todo esquema, el hombre que no se rebela está practicamente muerto. El machismo es un desequilibrio, no voy a hablar de igualdad, hombres y mujeres no son iguales, no es igualdad lo que necesitamos en este caso , es equilibrio, armonía. El desequilibrio absurdo de tratar a la mujer como un ser inferior dentro de la raza humana, al hombre le ha hecho muchísimo daño. La mujer y el hombre tienen energías complementarias, como el Yin y el Yan, separados son poco, unidos son todo. La misteriosa inteligencia de la naturaleza creó seres de sexos diferentes, de características diferentes, para que enfrentando esa diferencia, y aceptando lo complementario de sus esencias, los seres humanos evolucionemos, como lo indica el camino universal de la existencia misma. Sino fuese así, seríamos un ser hermafrodita, como los son algunas especies en la tierra, o como lo son algunos humanos que niegan su naturaleza apoyados en la ciencia.
El hombre sin la mujer se desequilibra, su sexualidad es lo primero que se enferma, pero no es lo único. Al final la sexual es una energía más, natural, poderosa, negarla da como resultado deformaciones y perversiones abominables, muy comunes en los sacerdotes de las órdenes cristianas condenados al celibato.
El hombre sin la mujer se aleja de la esencia de la vida, de la espiritualidad, de la magia. El hombre lejos de la mujer se torna demasiado práctico, elemental, bruto, se reduce a su mente, se oscurece, se envilece.
Hombres envilecidos, oscuros, sin magia ni espiritualidad, alejados de la esencia de la vida, han conducido a la humanidad hasta este abismo en el que nos encontramos hoy. 
El error de la igualdad, como solución del machismo, nos ha llevado a que las mujeres que alcanzan status de hombres, se parezcan a ellos. Actúan como hombres, niegan o esconden su esencia, se asemejan a lo peor de nosotros, pierden lo mejor de si mismas.
Para derrotar al machismo, como una enfermedad social que nos corrompe, nos desarmoniza, nos desequilibra, no hay que buscar que las mujeres sean iguales a los hombres, hay que reconocerlas como son, valorar lo que son, hay que aprender del desafío de la diferencia, hay que aprender a amar. Amar lo diferente.
El amor a lo diferente es revolucionario, por eso no lo enseñan en las escuelas ni en las universidades, ni mucho menos en las religiones. Amar a un ser completamente diferente, complementario, es un desafío del que solo puede nacer la evolución humana.
No nos enseñan a amarnos, nos enseñan a poseernos. No es amor esto que creemos tener, es deseo. Pero ya sabemos la estructura del deseo, lo querés y cuando lo tenés no lo querés más, o querés otra cosa. El amor como lo conocemos solo nos trae sufrimiento y frustración, y así como el machismo, conforman los pilares esenciales de esta sociedad profundamente enferma. 
Debemos rebelarnos, deseducarnos, dejar de caminar hacia el abismo. La mujer no necesita un día, necesita libertad, hombres y mujeres se necesitan, se complementan, se equilibran. Solo tenemos que aprender a amarnos: "Donde hay amor sobran las leyes". 



Pablo Candi
Marzo 8, dos mil 11.

jueves, enero 13

Un “NO” y las flores


Previo a la ofensiva armada de la policía y el ejército contra reductos controlados por el narcotráfico en Río de Janeiro, el gobierno había promovido una especie de consulta y debate en las universidades, para medir el apoyo popular a la polémica medida. Tras la oratoria de algunos se procedía a la votación y el “Sí” arrasaba. El acto cívico, que era seguido por los principales medios de comunicación, marchaba según lo previsto por el gobierno hasta que un abucheo generalizado llamó la atención de todos. El estudiante Paulo C. Fernades había votado por el “No” y pedía la palabra para explicar su voto: “Voto por el No porque el gobierno hace esto ahora, a poco de las elecciones, con un evidente propósito electoralista. Voto por el No porque el asalto a las favelas traerá muchos muertos y heridos inocentes. Voto por el No porque los que vivimos en favelas sabemos muy bien que el estado no está allí, nunca ha estado allí. Allí siempre han estado los traficantes, y ellos han sabido suplir la ausencia del estado, y nosotros hemos sabido sobrevivir y adaptarnos a sus leyes, y ahora viene el gobierno a liberarnos, así como los norteamericanos liberaron a los iraquíes de Sadam Husein. Voto por el No porque para eliminar realmente al narcotráfico el gobierno debería limpiar a la policía que lo permite y a los estamentos corruptos del gobierno y el poder judicial sin los cuales no podría subsistir. El problema de las drogas se soluciona legalizándolas, reglamentando su consumo y su venta, pero claro ahí deja de ser negocio. Voto por el No porque esto ya se ha hecho antes, los traficantes huyen y a los pocos meses recuperan su territorio, después del golpe de efecto, del circo de prensa, del triunfo electoral, todo sigue igual. Voto por el No porque para eliminar el narcotráfico de las favelas hay que eliminar las favelas, hay que eliminar la pobreza, y la pobreza no se elimina con armas ni con bolsones de comida”.
Paulinho es interrumpido, abucheado, insultado, luego la votación continúa, y muchos estudiantes votan por el “No”. Al otro día se cancela todo debate y votación. Semanas después más de 2600 policías y militares toman el control de la Vila Cruzeiro y luego del Complexo do Alemao. La operación deja más de 40 muertos, al menos 30 de ellos inocentes y cientos de heridos. La gran mayoría de los “bandidos” huye.
Eufóricos, los jefes policiales y el gobierno anuncian el éxito y prometen “liberar” también la Rocinha, la favela más grande de Río, pero no lo hacen, ya no es necesario. Los candidatos oficialistas ganan las elecciones.

Todas las mañanas alguien deja cientos de flores en la entrada de la casa de Paulinho.


Pau Candi.
Enero 13, dos mil 11.